Jueves 18 de junio 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- 15 jun
- 2 min de lectura
XI semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan.
Ustedes oren así:“Padre nuestro que estás en el cielo,santificado sea tu nombre,venga a nosotros tu reino,hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,danos hoy nuestro pan de cada día,perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,no nos dejes caer en la tentación,y líbranos del mal”.
Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también les perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas».
Reflexión
“Cuando recen no usen muchas palabras vanas”
Seguimos escuchando las enseñanzas de Jesús en el Monte. El día de hoy nos habla de la oración. En la oración, nos dice Jesús, no se deben usar muchas palabras vanas como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso, sino que debemos centrarnos en lo esencial, puesto que Dios ya sabe lo que realmente nos hace falta. Para saber en qué consiste una auténtica oración, Jesús les regala un modelo de oración, la oración conocida como el “Padre nuestro”. En esta oración se resume todo lo que debemos hablar con Dios. Se divide en dos partes: alabanza a Dios y peticiones humanas.
La alabanza empieza por un reconocimiento a Dios como un Padre amoroso y cercano, que nos hace a todos los creyentes una familia de hermanos. Él está en los cielos, trono de su majestad y divinidad. Su nombre debe ser siempre santificado, honrado, respetado y glorificado en toda la creación, como dice el salmo 66: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”.
Con esta oración pedimos al Padre lo que nos conviene: pedimos que venga su reino, es decir, pedimos que se manifieste su voluntad de amor, justicia y paz en el mundo actual y al final de los tiempos. Pedimos que se haga su voluntad, porque confiamos en él y en sus planes, que son mejores que los nuestros. Pedimos el pan cotidiano, la provisión de las necesidades materiales y espirituales básicas para subsistir. Pedimos perdón y reconocemos nuestro compromiso de perdonar siempre. Y suplicamos nos ayude a vencer el mal y las tentaciones que nos inducen a alejarnos de Dios.
Así pues, la oración del Padre nuestro resume la esencia de la fe cristiana: enseña a confiar en Dios, priorizar su voluntad y mantener una actitud de humildad, solidaridad y perdón hacia el prójimo.




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