Lunes 29 de junio 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- hace 9 horas
- 3 min de lectura
XIII semana TO
San Pedro y San Pablo
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó: «Y ustedes, ¿Quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Reflexión
“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
Hoy celebramos la solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos apóstoles considerados columnas fundamentales de la Iglesia. San Pedro es el primero de la lista de los doce apóstoles; Pablo es convertido en un encuentro especial con Jesús, cuando se dirigía a Damasco para perseguir a los cristianos. Una vez recibido el Bautismo se convierte en un apóstol misionero incansable, y es el que nos ha dejado como regalo las cartas que escribió a sus comunidades.
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús en camino con los discípulos dirigiéndose a Jerusalén, en Filipo les hace la pregunta: ““Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo?” Pedro responde en nombre de sus compañeros: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús respalda la respuesta y le dice: "Ahora yo te digo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia".
Los evangelios nos relatan tres situaciones diversas en las que el Señor, cada vez de un modo particular, encomienda a Pedro la tarea que deberá realizar. Se trata siempre de la misma tarea: ser roca, tener las “llaves del Reino” y “atar y desatar”.
En la Biblia, la roca es una de las metáforas más poderosas y tiene un significado doble y complementario: Por un lado simboliza la institución del Papado encarnada en San Pedro; por otro lado, representa a Jesucristo mismo, que es el fundamento último de la fe y la Iglesia. Jesús cambia el nombre de Simón a Pedro (piedra), acto que significa conceder una misión de liderazgo en el servicio visible y humano de unidad en la Iglesia. A través de la sucesión apostólica, esta “roca” garantiza la estabilidad y permanencia de la Iglesia a través de los siglos.
“Las llaves” en la Biblia son símbolos de autoridad, acceso, propiedad y revelación. Al dar Jesús las llaves a Pedro significa que le da el poder de tomar decisiones doctrinales y disciplinarias, garantizando que lo decidido por Pedro (el Papa) en la tierra es válido ante Dios.
“Atar y desatar” son términos rabínicos de la época que significan prohibir y permitir. Es la autoridad espiritual y magisterial otorgada por Cristo a la Iglesia (representada en San Pedro). Significa el poder de guiar, enseñar y absolver, con la garantía divina de que estas decisiones terrenales están respaldadas por el cielo.
Oremos en este día por el sucesor de Pedro, el Papa León, para que sea asistido por Cristo, el Buen Pastor, que da la vida por las ovejas.




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