Domingo 21 de junio 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- hace 7 días
- 2 min de lectura
XII semana TO
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«No tengan miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No. Teman al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre. Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo: valen más ustedes que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si alguno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
Reflexión
“No tengan miedo”.
En este domingo Jesús nos hace un llamado radical a vencer el miedo y proclamar la verdad con valentía, pues Dios tiene un amor infinito, él mismo será nuestro protector. Jesús nos anima ante las adversidades, diciendo que más vale la vida eterna que las amenazas terrenales.
Estas palabras de Jesús vienen a ser como una respuesta al testimonio del profeta Jeremías (primera lectura): “Oía la acusación de la gente: «“Pavor-en-torno”, delátenlo, vamos a delatarlo». Mis amigos acechaban mi traspié: «A ver si, engañado, lo sometemos y podemos vengarnos de él»” (Jer 20, 10-13). “El profeta experimenta que los poderosos, los que están en contra de su misión y su palabra, quieren “quemar” al profeta, quieren seducirlo como un día Dios lo había seducido cuando era casi un joven” (Fr Miguel de Burgos, OP). A pesar de todo eso, el profeta sale adelante: “Pero el Señor es mi fuerte defensor: me persiguen, pero tropiezan impotentes”.
Así como el profeta Jeremías se sintió fortalecido en Dios, los cristianos nos sentimos fortalecidos por las palabras de Jesús: “No tenga miedo a los hombres”, que lo único que pueden hacer es quitar la voz, pero, incluso en el silencio de la muerte, la verdad no quedará oscurecida. La misión del evangelio debe enfrentarnos con los que quieren callar la verdad, pues, la vocación profética y el coraje del evangelio es la prueba de que somos predicadores libres y confiados en Dios. Dios nos revela en secreto lo que debemos proclamar públicamente, porque los demás también deben experimentarlo y conocerlo: “Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea”.
No tengamos miedo de proclamar el evangelio aunque se ponga en peligro la vida. Que podamos expresar el testimonio del salmista: “Por ti, Señor, he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro… porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí” (Sal 68/69).




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