Sábado 02 de mayo 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Cuarta semana de Pascua
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto».
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean en las obras que hago.
En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré».
Reflexión
“Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí”
Seguimos escuchando el discurso de despedida de Jesús a sus discípulos. El texto de hoy revela que Jesús es la imagen perfecta del Padre ("quien me ve a mí, ve al Padre"), invitando a profundizar en la fe más allá de lo visible. Jesús pide creer en su unidad con el Padre: “Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. Esa fe tiene una ganancia especial: quienes crean harán obras incluso mayores que lo que han visto, y asegura responder a las oraciones hechas en su nombre.
Jesús estuvo siempre y sigue estando en el Padre; Él es el Hijo amado, el predilecto, a quien tenemos que escucharlo con una reverencia especial. El Padre estuvo y ha estado en el Hijo: Jesús es la “imagen del Dios invisible” (Col 1,15). Decía el Papa Benedicto XVI: “creer en Dios es creer en Jesús, quien revela el rostro del Padre. Jesús no es solo un mensajero, sino el revelador definitivo de Dios. Ver a Jesús es ver al Padre en su esencia divina. Creer en Dios y en Jesús no son dos actos separados, sino una plena adhesión a la salvación traída por el Hijo”.
También nosotros estamos en el Padre y en el Hijo. Damos gracias a Dios por acercarnos a él por medio de Jesús. Como el salmista, cantamos al Señor un canto nuevo porque ha hecho maravillas por nuestra salvación.



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