Martes 05 de mayo 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- hace 4 días
- 3 Min. de lectura
Quinta semana de Pascua
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y les llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino».
Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿Cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto».
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean en las obras que hago.
En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».
Reflexión
“La paz les dejo, mi paz les doy”.
Seguimos escuchando el discurso de despedida de Jesús, un mensaje alentador y fraterno. El texto del evangelio de hoy presenta a Jesús ofreciendo su "paz", no como la da el mundo, sino como serenidad interna basada en la fe ante su partida. Jesús calma el temor de los discípulos, anunciando su retorno y el amor al Padre, pidiendo confiar en él, que es más que el "príncipe de este mundo".
¿Cuál es la diferencia entre la paz que ofrece el mundo y la paz que ofrece Jesús? El mundo ofrece una paz pasajera, engañosa, disfrazada de bien. El más fuerte cree tener paz en la medida en que se muestra superior a los demás; otros buscan la paz en la posesión de bienes materiales y por eso se pasan la vida en el trabajo, incluso sin descansar ni dando un tiempo para el encuentro con Dios y la familia; otros buscan la paz en la fama; a nivel de relaciones, muchos líderes políticos buscan defenderse de otros evitando una guerra o ganando la guerra declarada; entre personas, solemos cuidarnos de los enemigos y ganar el pleito frente a ellos, etc. Todos estos esfuerzos humanos logran una “paz” a medias. Sin embargo, la paz que ofrece Jesús es un don de Dios. No es una conquista humana, es un don, un regalo, una gracia. Esa paz nos ha venido por Jesús que ha muerto y resucitado para redimirnos. Es una paz verdadera, porque se deriva de haber sido perdonado de los pecados y de ser capacitados para amar, haciendo siempre el bien, luchando solo contra el mal.
Jesús nos ofrece su paz y nos invita a disfrutar de ella, y a cultivarla, amándonos unos a otros como él nos ha amado. Los que aman no se arman contra los demás, contra las personas y pueblos, sino que se ponen a su servicio, dando la vida para que todos gocemos de una vida plena.



Comentarios