Jueves 11 de junio 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- 8 jun
- 2 min de lectura
X semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte en seguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
Reflexión
“Si su justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos”.
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús pidiendo a sus discípulos a vivir los mandamientos de la Ley de manera diferente y mejor que la justicia que practicaban y enseñaban los escribas y fariseos. Estos dos grupos eran influyentes entre los líderes religiosos y eruditos en el judaísmo en el tiempo de Jesús. La sociedad los veía como autoridades santas, Sin embargo, Jesús solía reprenderlos por su hipocresía, legalismo y falta de misericordia.
Los Escribas eran la clase intelectual y profesional y su trabajo consistía en leer, copiar, interpretar la Ley de Moisés. Muchos de ellos pertenecían al grupo de los fariseos. Los Fariseos eran un movimiento o secta religiosa popular, estrictos en la observancia escrita y, sobre todo, de las tradiciones orales. Creían en la resurrección y en la pureza ritual.
Jesús advierte a los discípulos que ese estilo de vivir las Escrituras no nos facilita entrar en el Reino de los cielos. El camino correcto es ir más allá de lo que dice la letra. Muchas veces se puede creer que la perfección está en ser fieles a la letra de una ley y convertirnos en adoradores de leyes. Los cristianos hay que ir al fondo de lo que quiere decir un determinado mandamiento de la Ley.
Quedarse con la letra lleva como peligro a matar el espíritu de la Ley. Quedarnos solo con “no matar” (Ex 20,13) estanca el camino a la santidad, que implicaría el esfuerzo de trabajar por la reconciliación con quienes estamos enemistados. Importa arreglar cualquier pleito con los hermanos para evitar una posibilidad de matar. El amor o caridad no hace mal al prójimo.




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