Viernes 21 de agosto 2026

XX semana TO
San Pío X, papa (MO)
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Reflexión
“Amarás al Señor tu Dios y al prójimo”
En el evangelio de hoy Jesús resume la Ley y los Profetas en dos mandamientos esenciales: amar a Dios con todo el ser y amar al prójimo como a uno mismo. Esta enseñanza transforma las normas religiosas en una relación viva basada plenamente en el amor.
En los versículos anteriores, Jesús había callado a los saduceos en el tema de la resurrección de los muertos (Mt 22,23-33). Tanto los fariseos como los saduceos están empeñados en hacer caer a Jesús con sus preguntas sobre la Ley. Los saduceos fracasaron en su trampa, ahora un escriba le pregunta ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley? La respuesta de Jesús se basa en lo que contiene la misma Ley: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser, contenido en Dt 6,5, y el mandato del amor al prójimo como a sí mismo, establecido en Lv 19,18, que San Pablo lo dice así: “A nadie deban nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido la Ley… El amor no hace mal a su prójimo; por eso, la plenitud de la Ley es el amor. Para Jesús, el amor a Dios y al prójimo sostiene la Ley y los profetas (Mt 22,40).
El maestro de la Ley debe entender que amar a Dios y al prójimo es más importante que la multitud de preceptos que ellos van enseñando.

Comentarios