Viernes 17 de julio 2026
- Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP

- 10 jul
- 2 min de lectura
XV semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 1-8
En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».
Les replicó: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no han leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?
Pues les digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendieran lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».
Reflexión
“Porque el Hijo del hombre es señor del sábado”
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús atravesando un sembrado, junto con sus discípulos, un día sábado. Los fariseos han descubierto una falta grave en la actitud de los discípulos, quienes, debido al hambre, habían arrancado espigas en ese día para comer. Piden a Jesús explicaciones al respecto, y Jesús, después de traerles a la memoria algunos acontecimientos del pasado que sucedieron como excepción, les responde categóricamente: “el Hijo del hombre es señor del sábado”.
El sábado estaba establecido en la Ley de Moisés como día de descanso. En ese día no debían trabajar las personas ni el ganado (Cf. Ex 20,8-11). Las personas que no santificaban el sábado debían ser castigadas severamente con la muerte, porque se consideraba una ofensa a Dios (Cf Nm 15,32-36). Esta manera de interpretar el sábado como día de descanso, bajo pena de castigo severo, cambia con Jesús y la Iglesia que fundó. Jesús es el Señor, es dueño del sábado, como leemos en el evangelio de hoy. Además, el mismo Jesús es quien ofrece el verdadero descanso: “Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas” (Cf. Mt 11, 28-30).
La Iglesia considera que Jesús ha cumplido con descansar el sábado en el sepulcro, y ha resucitado el primer día de la semana, que nos regala el verdadero descanso, pues, es el día en que Jesús nos hace escuchar su voz: “Paz a ustedes”. Es la paz del Resucitado el que nos da esperanza de vida, y, por tanto, trae verdadero descanso para el alma. El sábado ha sido cumplido por Jesús, ya no estamos obligados bajo castigo a observar esa ley, porque Jesús ha venido a liberarnos a los que estábamos bajo la ley para ser hijos adoptivos de Dios (Cf Gal 4,4). Los cristianos no vivimos bajo la ley del sábado.
Lo importante de los hijos de Dios es la libertad para amar en vez de juzgar, como lo hacían los fariseos en aquellos tiempos.




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