Viernes 11 de setiembre 2026

XXII semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Reflexión
“¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?”
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús usando una de las imágenes más impactantes y concretas para referirse a las personas que se fijan en los defectos de los demás: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?”. Jesús comprende bien la vida. Sabe que todos buscamos guías cada día. Necesitamos puntos de referencia: personas a quienes seguir. Sin embargo, nos advierte: no basta con tener a alguien caminando delante; esa persona debe ser capaz de ver y conocer el camino.
Esta imagen de la ceguera se refiere, de manera metafórica, a una falta de percepción en aquellas personas cuya mente y corazón están nublados por una niebla. Es un problema del corazón oscurecido y endurecido por la hipocresía, ajena a la verdad sobre nosotros mismos y sobre los demás. Aquí surge la primera paradoja: cuanto más errados estamos nosotros mismos, con mayor claridad parece que percibimos los errores de los demás. Alguien que tiene una viga en su propio ojo cree ver con perfecta claridad la mota en el ojo de su hermano. Quienes cometen errores graves se convierten en críticos severos de las faltas menores de los demás. Es un mecanismo que conocemos bien: cuanto más frágiles somos, más nos defendemos señalando a los otros. Pareciera que nuestra supervivencia radica en juzgar a los demás.
Si de verdad queremos ayudar a los demás para corregirse de sus errores procuremos primero estar en buenas condiciones morales para que el apoyo sea más acertado.

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