Santa Rosa de Lima: una peregrinación que une el santuario, Santo Domingo y el corazón de Lima

Actualizado: 31 ago
Cada agosto, miles de devotos recorren los lugares vinculados a la vida de Santa Rosa de Lima. El Santuario, el convento de Santo Domingo y el monasterio de Santa Rosa forman parte de una ruta de fe que culmina el 30 de agosto, día central de su festividad.

«Hago donación de mi cuerpo a mis hermanos dominicos y pídoles la limosna de su sepultura». Esta frase, conservada en la cripta donde se veneran los restos de Santa Rosa de Lima, recuerda la estrecha relación que la santa mantuvo con la Orden de Predicadores. Sus restos reposan en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, conocida como el convento de Santo Domingo, en el centro histórico de Lima.
Cada agosto, miles de devotos llegan a Lima para participar en las celebraciones en honor de la primera santa canonizada de América. La peregrinación tiene como uno de sus principales puntos el Santuario de Santa Rosa de Lima, lugar asociado a su vida y donde se encuentra el conocido Pozo de los Deseos. Allí los visitantes depositan cartas con peticiones de oración e intercesión.
La ruta de devoción conduce también al convento de Santo Domingo, donde se encuentran los restos de Rosa. La joven limeña perteneció a la Tercera Orden de Santo Domingo y desarrolló su vida espiritual vinculada a la familia dominicana. En este templo se conserva además el recuerdo de su desposorio místico con Cristo, ocurrido en 1617.
El tercer lugar fundamental es el actual monasterio de Santa Rosa de Santa María. En esta casa, perteneciente a Gonzalo de la Maza y María de Uzátegui, Rosa pasó los últimos meses de su vida. Allí murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años. Ese mismo día sus restos fueron trasladados al convento dominicano de Nuestra Señora del Rosario, donde posteriormente fueron sepultados.
Agosto, mes de celebración
La ciudad de Lima mantiene una tradición de celebración que reúne expresiones de fe, cultura y devoción popular. En 2026, la preparación inmediata para la fiesta central comprende la novena del 21 al 29 de agosto. En el Santuario de Santa Rosa, el programa difundido para estos días contempla el rezo del Rosario desde las 6:30 p. m., seguido de la celebración eucarística.
El 29 de agosto, la imagen de Santa Rosa saldrá del templo de Santo Domingo en procesión hacia la Basílica Catedral de Lima, donde se celebrarán las vísperas solemnes.
El 30 de agosto, solemnidad de Santa Rosa de Lima, será el día central de las celebraciones. En la Catedral de Lima se celebrará la Eucaristía a las 11:00 a. m. y, de acuerdo con el programa difundido para este año, también habrá celebración eucarística en el Santuario durante la tarde.
La jornada central congrega tradicionalmente a miles de fieles y se caracteriza por la procesión de la imagen de Santa Rosa por las calles del centro histórico. La celebración involucra a instituciones que la reconocen como patrona, entre ellas la Policía Nacional del Perú y las enfermeras y enfermeros del país.
Una santa vinculada a la ciudad
Rosa de Lima nació en Lima en 1586 y murió en esta misma ciudad en 1617. Su vida estuvo marcada por la oración, la penitencia y el servicio a los pobres y enfermos. Su fama de santidad se extendió rápidamente después de su muerte. Fue beatificada en 1668 y canonizada por el papa Clemente X en 1671.
En 1669 fue declarada patrona de Lima y del Perú. Posteriormente fue reconocida como patrona de América (Antes: Indias Occidentales) y Filipinas. Su devoción se extendió por distintos países y continúa formando parte de la identidad religiosa y cultural de Lima.
La celebración de Santa Rosa no se reduce, por tanto, a una fecha del calendario religioso. Cada agosto, los lugares vinculados a su historia vuelven a convertirse en espacios de encuentro para miles de personas que llegan a rezar, agradecer, pedir y renovar su fe.
Desde el pequeño santuario de la avenida Tacna hasta la Basílica de Santo Domingo y las calles del centro histórico, Lima vuelve a recorrer la historia de una mujer que murió hace más de cuatro siglos, pero cuya memoria continúa viva en la oración y en la devoción de generaciones de peruanos.
Santa Rosa de Lima sigue siendo, para sus devotos, una mujer de la ciudad que se convirtió en santa universal.

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