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Miércoles, 22 de julio 2026

  • Foto del escritor: Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP
    Fr. Rómulo Vásquez Gavidia, OP
  • hace 4 días
  • 2 min de lectura

XVI semana TO


Evangelio 


Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18


El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice: «¡María!».

Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios de ustedes”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».




Reflexión


“He visto al Señor y ha dicho esto”


El evangelio de hoy nos presenta a María Magdalena llorando en el sepulcro y encontrada por Jesús, quien la convierte en la primera misionera y testigo de la resurrección, siendo así la Apóstol de los apóstoles.


Hoy celebramos la fiesta de esta mujer, María Magdalena, y damos gracias a Dios por haberla curado de sus heridas del duelo por el Maestro, y darle a ella la misión de llevar la noticia a sus hermanos, los apóstoles, sobre la resurrección de Jesús. Ella había conocido a Jesús en Galilea, convirtiéndose en testigo cualificado de sus enseñanzas y actuación. Para su vida espiritual aprendió de Jesús a conocer el rostro de Dios. Este aprendizaje se dio compartiendo el seguimiento junto al grupo de los 12 apóstoles, acompañando a Jesús por los pueblos y aldeas en la proclamación del reinado de Dios como buena noticia de salvación y liberación, de humanización plena para todas las personas, con especial atención a los pobres y oprimidos, los enfermos, todos los despreciados por la sociedad.

 

La imagen de María Magdalena es una motivación para todas las mujeres que juegan un papel muy importante en la Iglesia de todos los tiempos y lugares, pues ellas son una pieza muy importante en la vivencia y la proclamación del evangelio. En muchos lugares, son las mujeres quienes sostienen la presencia misionera, las que se congregan y motivan a sus familiares a congregarse en torno al altar y en torno a la práctica de la solidaridad y predicación del evangelio.


Que María Magdalena nos inspire en nuestra misión de dar testimonio de la resurrección.



 
 
 

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