Martes 22 de setiembre 2026

XXIV semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: "Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte". Él respondió diciéndoles: "Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".
Reflexión
“Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.
El evangelio de hoy nos enseña la existencia de dos tipos de familia: la familia biológica y la que se constituye mediante la escucha y la vivencia de la Palabra de Dios, según las enseñanzas de Jesús. Ambas formas de ser familia son importantes, pero la segunda es la más grande.
La familia biológica es muy importante y está fundada en la Escritura: Dios formó a la familia entre varón y mujer de cuya unión vienen los frutos benditos (Gn 1,28). Esta unión se hace una sola carne, que viene a ser el sacramento del matrimonio. La convivencia familiar busca mostrar el amor, el orden y la armonía del Creador.
Sin embargo, hay también la familia espiritual, la familia fundada en la escucha y vivencia de la Palabra de Dios. Por el Bautismo llegamos todos a ser hijos de un mismo Padre, que es Dios, hijos de la misma madre, que es la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios y cuerpo místico de Cristo. Esta familia espiritual es la más grande porque sus miembros están en todas partes donde está presente la Iglesia. En esta familia destaca como ejemplo María, la madre de Jesús: ella es la mujer que sabe escuchar la Palabra de Dios y cumplirla con toda su voluntad: “Hágase en mí según tu Palabra”, le dijo al enviado de Dios cuando éste le dio la noticia que sería la Madre del Salvador.
Demos gracias a Dios por haber dado como regalo el ser parte de una familia biológica y una familia espiritual, la Iglesia que Jesús fundó.

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