Martes 15 de setiembre 2026

XXIII semana TO
Bienaventurada Virgen María de los dolores (MO)
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo:- "Ahí tienes a tu madre".
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
Reflexión
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre”.
Hoy celebramos la memoria de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores, que conmemora los sufrimientos y su profundo dolor durante la vida y la muerte de su Hijo, Jesucristo. Después de la Exaltación de la Santa Cruz, que exalta el amor de Dios al mundo expresando en la muerte en Cruz de Jesús, la Liturgia nos ofrece esta oportunidad de unirnos en el sufrimiento y dolor de María, nuestra madre, en relación a la pasión y muerte de Jesús.
El evangelio nos habla de la presencia de María junto a la cruz de Jesús, donde recibe el encargo de su Hijo: tener como hijos a los discípulos suyos; y a éstos, tenerla como madre: “al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Desde ese entonces, la Iglesia, comunidad de todos los discípulos de Jesús, disfruta de la presencia de María, no solo como una creyente y discípula más, sino como madre. “Los cristianos no tenemos derecho a ser huérfanos porque tenemos una Madre en el cielo: la Virgen María” (Papa Francisco).
La tradición de la Iglesia recuerda siete dolores de la Virgen María, tal como lo atestiguan los evangelios: 1. La profecía de Simeón cuando presentó al Niño Jesús en el templo, donde le hace saber que “una espada atravesará su corazón” (Lc 2,35); 2. La huida a Egipto para salvar la vida de Jesús del rey Herodes, quien quería desaparecer a los niños menores de dos años (Cf. Mt 2,13-15); 3. La pérdida de Jesús durante tres días en Jerusalén, a donde habían ido en peregrinación según la costumbre (Lc 2,41-52); 4. El encuentro de María con Jesús cargando la cruz rumbo al Calvario; 5. La crucifixión y muerte de Jesús en la cruz; 6. el momento en que bajan el cuerpo sin vida de Jesús de la cruz y lo recibe en sus brazos (la Piedad), y 7. El entierro de Jesús y la soledad de María.
Santa María, tú que tienes experiencia de sufrimientos y dolores, ayúdanos a ser perseverantes en medio de las pruebas en nuestra peregrinación misionera por este mundo. Amén.

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