Martes 08 de setiembre 2026

XXII semana TO
Natividad de la Virgen María (F)
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-23
La generación de Jesucristo fue de esta manera:María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Miren: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Reflexión
“La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.
Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Natividad de María, que desde hace siglos se ha fijado el 8 de setiembre, fecha en la que en Jerusalén fue consagrada la Basílica construida sobre la casa de Santa Ana, madre de la Virgen. La Liturgia de la Palabra contiene una referencia al “misterio del nacimiento". La primera lectura nos presenta el oráculo del profeta Miqueas sobre Belén, en el que se anuncia el nacimiento del Mesías, de la descendencia del rey David. La figura de este Mesías superará los límites de lo humano, pues “sus orígenes son de antigüedad… ”. Su grandeza llegará “hasta los últimos confines de la tierra” (Cf Mi 5,1-4).
Para definir la venida del “Ungido del Señor”, el profeta expresa lo siguiente: “Hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz" (Mi 5, 2). De esta manera, en la liturgia, escuela privilegiada de la fe, reconocemos el nacimiento de María directamente relacionado con el del Mesías, Hijo de David. El evangelio de hoy presenta también, después de la analogía, el papel de María en la historia de la salvación, donde el ser de María es totalmente relativo a Cristo, en particular en su encarnación: "Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo" (Mt 1, 16).
¡Cómo no celebrar la fiesta del nacimiento de la “Madre del Señor”! Su maternidad ha sido sido anunciada por el profeta Isaías, como lo narra el evangelio de san Mateo: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel", que significa "Dios con nosotros" (Mt 1, 23; cf. Is 7, 14). Celebremos, por tanto, con gozo, el nacimiento de la Madre de Jesús, que es también madre de la Iglesia. Nuestra alabanza de homenaje y reconocimiento está fundado en su canto, donde pidió proféticamente: “desde ahora me felicitarán todas la generaciones, porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación” (Lc 1,46-55).

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