Martes 06 de octubre 2026

Actualizado: 12 oct
XXVII semana TO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Reflexión
“María ha elegido la parte mejor y no le será quitada”.
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús acogido por Marta en su casa (en Betania). María, hermana de Marta, se sienta a dialogar con Jesús, mientras que Marta está muy inquieta en los quehaceres de la casa, hasta el punto que sufre el cansancio que le lleva a cuestionar la actitud de Jesús de no haber comprometido a María para que le ayudara. Jesús le exhorta a no complicarse la vida solo en los quehaceres terrenales que no son necesarios para la vida auténtica. Y le advierte que lo elegido por María no se le será quitada.
Sobre este pasaje comenta Santo Tomás Moro, teólogo y mártir del s. XV: “Habiendo recibido a nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía, teniéndolo presente en nuestro cuerpo, no vayamos a dejarlo completamente solo, para ocuparnos de otra cosa, sin hacerle más caso: que él sea nuestra única ocupación. Dirijámonos a él con corazón ferviente; entretengámonos con él con entusiastas meditaciones. Digamos con el profeta: ‘escucharé las palabras que el Señor me dice en lo más íntimo del corazón’ (Sal 84,9). Ya que si le prestamos toda nuestra atención, no dejará de pronunciar en nuestro interior, bajo forma de inspiraciones, tal o cual palabra destinada a aportarnos un gran consuelo espiritual y de provecho para nuestra alma. Seamos pues a la vez Marta y María. Con Marta, procuremos que toda nuestra actividad exterior sea en beneficio de él; que sea a él al primero que debemos atender, amar, escuchar, ya también, por amor a él, a los pobres…

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