Jueves 15 de octubre 2026

XXVIII semana TO
Santa Teresa de Jesús (MO)
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor:«¡Ay de ustedes, que edifican mausoleos a los profetas, a quienes mataron sus padres!
Así son testigos de lo que hicieron sus padres, y lo aprueban; porque ellos los mataron y ustedes les edifican mausoleos. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
Sí, les digo: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de ustedes, maestros de la ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia: ustedes no han entrado y a los que intentaban entrar se lo han impedido!».
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.
Reflexión
“Se le pedirá cuenta a esta generación”.
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús amonestando a los fariseos y doctores de la Ley por su hipocresía en su trato con los profetas que murieron en manos de los líderes del pueblo de Israel. El hacer mausoleos para los profetas del pasado y buscar a toda costa impedir ejercer el ministerio a Jesús es contradictorio, el Hijo de Dios, les hace igual que los que mataron a los profetas. Jesús les denuncia por su homenaje superficial a los profetas construyendo sepulcros y monumentos. Al honrar a los profetas muertos, que ya no representan incomodidad, demuestran una falsa piedad mientras rechazan a los profetas vivos de su propio tiempo.
La crítica a los doctores de la ley se basa en su cerrazón. Les acusa de haberse apoderado de la “llave de la ciencia” y haber caído en una cerrazón: en lugar de usar su conocimiento para guiar a los demás hacia Dios, bloquean la entrada y dificultan que otros conozcan la verdad.
Toca preguntarnos si nosotros estamos valorando a Jesús como el mediador entre Dios y la humanidad. Jesús es más un profeta, más que los doctores de la ley: San Pablo, en su carta a los efesios, como leemos en la primera lectura, nos dice: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales. Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor…” (Ef 1,1-10). Solo en Jesús conocemos la verdad de Dios.

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