Frailes

 

 

Carta del Promotor

PROMOCIÓN VOCACIONAL “PROVINCIA SAN JUAN BAUTISTA DEL PERÚ

Hermanos en la Predicación:

Permítanme con la presente carta recurrir a su colaboración a esta tarea que se me ha encomendado, la Promoción Vocacional, para que con nuestro testimonio de vida, muchos jóvenes abracen la vida dominicana; tal como lo señala el libro de nuestras Constituciones y Ordenaciones de nuestra Orden:
“Tengan todos en cuenta que la vida y el apostolado de cada uno de los frailes y de la comunidad es la primera invitación para abrazar la vida dominicana”. Cf. LCO 165, II.
Tomando en consideración el último Capítulo Provincial de la Provincia San Juan Bautista del Perú celebrado en Arequipa en el Convento San Pablo en enero del 2006, los enunciados en la parte II dentro de las Etapas de la Formación los numerales 36 y 37 me mueve a expresar que: es un paso enorme y laudable para comenzar a trabajar, en conjunto,  por un futuro mejor a favor de nuestras vocaciones, en especial, la dominicana. Si las vocaciones son puro don de Dios, entonces, estamos “llamados”, “convocados”, “conscientes”, y sobre todo, “co-responsables” de la “promoción” y “cultivo” de las vocaciones para la Orden, mediante el testimonio de vida de los hermanos. La visibilidad de nuestra vida apostólica, el entusiasmo de vivir con gozo y fidelidad nuestra vocación, serán las puertas para que los jóvenes que aspiran a la vida religiosa, participen de nuestro proyecto.
La experiencia de algunos formadores sugiere los siguientes indicadores de vocación dominicana: “posee cierta experiencia de Dios, se siente a gusto celebrando la liturgia, tiene momentos de oración personal, se preocupa por su vida intelectual, es capaz de vivir en comunidad, mostrando respeto, diálogo, reconciliación; participa en actividades pastorales y misioneras de su Iglesia local”. Para determinar habría que ver en el aspirante: ¿Cuáles son sus motivaciones?, ¿Quién es el candidato? Y de acuerdo a esto veremos si su personalidad y sus motivaciones están de acuerdo con nuestro carisma y misión. Cf. Actas Cap. Provi. Ibid, nº 37.
            Desde este enunciado, el objetivo, es que el aspirante y la Orden tengan un espacio de conocimiento mutuo y que, en el transcurso del año (entre 9 a 10 meses), aquellos interesados en la vida religiosa dominicana puedan ir realizando un trabajo personal en varias dimensiones (psicológica, espiritual, carisma, etc.) a fin de que puedan tener herramientas que favorezcan a un buen discernimiento. Asimismo, se busca dar herramientas para suscitar que los que ingresen al Postulantado cuenten con una mayor homogeneidad en cuanto a su formación humana y experiencia de fe.
            Que el joven, con ayuda de los Promotores (as) Locales, logren que aparezcan claramente en él, los primeros signos de su posible vocación dominicana. Se trata, por consiguiente, de constatar y lograr que él muestre capacidad y dedicación para la vida común y fraterna, para la vida de estudio y para la vida de oración.
            Nuestro hermano Jordán de Sajonia recomendaba imitar las “huellas paternas”, es decir, no perder de vista la “roca de donde hemos sido cortados”; Domingo de Guzmán es esa roca y, es importante volver a ese primer llamado en la historia: el corazón de Domingo lloraba por personas concretas que vivían lejos de la verdad; pero al mismo tiempo la alegría que reflejaba su rostro era contagiante y atrayente, en su corazón cabían todas las personas sin excluir a nadie y su palabra buscaba ser respuesta desde su experiencia de Dios para todos. Ser predicador y maestro está lejos del prototipo de “erudito” o “perfecto” sino que significa haber experimentado a Dios que habla a un mundo que sufre.
Estamos llamados en comunidad a reflejar la alegría del rostro de Domingo y a  ser respuesta de esa misma experiencia de Dios desde nuestras comunidades. Seremos esa respuesta cuando sepamos acoger, orientando al joven a descubrir qué es lo que quiere Dios de él y no lo que queremos que él sea.
Si con nuestro acompañamiento y cercanía con un criterio de responsabilidad y clima de confianza hacia los candidatos, haremos que los jóvenes clarifiquen sus motivaciones, que reconozcan sus cualidades y su perfil por lo que están aspirando. Es un bien para el candidato que reconozca, se de cuenta y acepte qué es lo mejor para él.
            Es tiempo de seguir y continuar con las “huellas paternas”, de tomarnos en serio la vocación de muchos jóvenes que vienen por nuestro estilo de vida. Estas huellas paternas se hacen más vivas y sólidas si caminamos en una misma dirección, en una misma estructura, en un mismo planteamiento, en un mismo diseño y esquema de formación progresiva que busca responder a las necesidades de crecimiento humano, creyente-cristiano y dominicano de cada candidato.
            Quiero invitarlos, a no dejar que el “tiempo” borre estas “huellas paternas”, sino, a hacernos co-responsables de un “tiempo” que fue y que la vez “está” vivo, “¡hoy!” y es esa la respuesta de muchos hermanos nuestros, que nos han precedido, a mantenerla siempre viva a través de un Dios que se inserta en la historia y en nuestra historia. Vayamos a formar parte de la historia de muchos jóvenes de la ciudad, del campo, de los colegios y, cómo no también, en las universidades.
            Confío en la disponibilidad de cada uno en particular, de los Superiores y/o Priores de cada Comunidad, Casas de Formación, en las Parroquias a las que hayamos sido asignados, de los Promotores Locales, y de quienes mañana más tarde se les asigne como Promotores Locales, de los Estudiantes, de las hermanas dominicas, que siempre nos ayudan en diferentes lugares de nuestro país, para trabajar por un ideal, por un estilo y opción de vida, la de SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.
            Gracias y pronto nos estaremos comunicando.

           
Fr. Dennis Chihuantito Muníz, Op
PROMOTOR DE VOCACIONES

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LA VOCACIÓN

¿Qué es la Vocación?
La vocación significa "llamado". Es un diálogo de amor entre dos personas, Dios quien es el que llama y el hombre quien es el llamado, éstos son los términos de una vocación personal: El autor de la llamada y el sujeto llamado. No podría existir ningún llamado de no existir alguien que llama.
Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada persona ha sido creada para dar un aporte a la historia y es tarea de cada persona descubrir qué es lo que Dios ha puesto en ella para darlo a los demás. Todos los hombres estamos llamados a la santidad... "Sean perfectos como el Padre es perfecto..." La vocación a la santidad no es un monopolio exclusivo de los sacerdotes o religiosos sino de todos los cristianos.
La vocación es un don de Dios, una llamada en nuestra vida, pero también es una tarea que debemos realizar. Si queremos ser fieles a la voluntad del Señor. Lo esencial de una vocación cristiana está en el seguimiento de Jesús, la diferencia está en la radicalidad del seguimiento. Lo importante está en la respuesta que damos a la invitación que Él nos hace.

Vocación del laico dominico(a)
Santificando los vínculos humanos y, en primer lugar, los familiares donde tienen origen las relaciones sociales; sometiéndose a las leyes de su patria. Trabajando como ingeniero, médico, abogado, profesor, técnico, pastor, agricultor, como albañil, herrero, carpintero, etc. etc…siempre por amor al Padre y a sus hermanos, Jesús es la realización perfecta de la vocación del LAICO cristiano: Dios llama a éste a participar en la obra de la creación, a liberarla del influjo del pecado ordenando las realidades cotidianas según su plan eterno; a santificarse contribuyendo a la salvación del mundo desde adentro, a modo de sal y levadura, en el matrimonio o en el celibato, en la familia, la profesión y en las diversas actividades sociales. Desde la óptica dominicana, la vocación del laico es predicar desde su estado de vida, dar testimonio de la gran misericordia de Dios que experimenta en su diario vivir. Es contemplar (orar) para dar lo contemplado (servir).

Vocación dominicana religiosa
Jesús es la realización plena de la vocación religiosa cuando deja su hogar y su profesión para consagrarse totalmente a la causa del Reino de Dios; cuando decide vivir en comunidad con sus discípulos con total desprendimiento. Así, nosotros nos consagramos, al estilo de Santo Domingo, en pobreza, castidad y obediencia, al Amor infinito del Padre para presentar la misericordia de Dios a todos los hombres y restaurar su soberanía en este mundo.

Esta vocación es el llamado a "dejarlo todo" para seguir a Cristo "a tiempo completo" en una comunidad de hermanos(as) que demostramos con el mismo testimonio de vida pobre, obediente y casta que su "Evangelio" es verdadero y su proyecto realizable; que ya en este mundo podemos comenzar a ser familia de Dios, predicando desde el estudio, la comunidad y la mendicidad.

La vocación al sacerdocio es:

•  Un misterio de amor entre un Dios que llama por amor y un hombre que le responde libremente y por amor.

•  Un llamado a ser puente entre Dios y los hombres.

•  Un llamado a seguir en el mundo, para salvarlo, pero sin ser del mundo.

•  La decisión de un joven que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos a salvar sus almas y hacer este mundo más como Dios lo pensó.

La vocación al sacerdocio no es:

•  Un sentimiento: se suele decir que "siento la vocación". En realidad la vocación no se siente. Es, más bien, una certeza interior que nace de la gracia de Dios que toca mi alma y pide una respuesta libre. Si Dios te llama, la certeza irá creciendo en la medida de que tu respuesta vaya siendo más generosa.

•  Un destino irrevocable (ineludible): Muchos creen que el que tiene la vocación "se va porque se va". No. La vocación es un misterio de amor y el amor es siempre libre. Si yo no respondo con generosidad, el llamado de Dios queda frustrado.

•  Un refugio para el que tiene miedo a la vida.

•  Una carrera como cualquier otra: es una historia de amor.

•  Una seguridad matemática : en la vocación sacerdotal tienes que aceptar el riesgo del amor, pero recuerda que es un riesgo en manos de Dios.

LOS SIGNOS:
Hay infinitas formas cómo Dios puede llamar a un joven para su servicio. Aquí tienes algunos de los ¨síntomas¨ más frecuentes:
- Quieres hacer algo grande en tu vida
- Sientes que Dios espera algo más de ti
- Te preocupa el dolor de los hombres
- La vida de un joven ¨normal¨ te gusta pero sientes que falta algo

Necesitas ser HONESTO...
- Ante Dios y ante ti mismo
- Sólo tú tienes que darle la respuesta a Dios
- Hay muchos jóvenes que tienen miedo de investigar su vocación y prefieren esconderse detrás de pretextos
- ¡Que error pensar que Dios pueda proponernos algo que no nos haga felices!

¿Cómo estar 100% SEGURO de tu vocación a la vida sacerdotal o religiosa?
La vocación no es una certeza matemática, sino una certeza en la fe, como la tuvo Abraham en su llamada (Gen 12). Si tú esperas una certeza que no te deje ninguna duda, no la encontrarás jamás. El amor es también un riesgo, pero acuérdate de que es un riesgo en manos de Dios, que es fiel, que nunca falla y que quiere siempre lo mejor para nosotros. Además, esa certeza irá creciendo con fuerza en la medida que vayas avanzando con generosidad en tu proceso vocacional.

Y... ¿SI FRACASO?..
En la vocación consagrada no hay fracaso posible si tú no quieres. Dios lo único que espera de ti es tu libre decisión de amarle y de aceptar su voluntad sobre ti. Por eso, mientras tú estés dispuesto y digas: «Señor, ¿qué quieres que haga?», no te puedes equivocar. Otra cosa será el camino por el que el Señor te quiera llevar que, a vces, es muy misterioso.

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Una Orden fundada por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII con el nombre de Orden de frailes predicadores. Nuestro carisma y misión es la predicación que brota de la contemplación. Nuestro estilo de vida se basa en la vida común, la oración y el estudio orientados a la predicación de la Palabra de Dios.Hay grandes santos que son fruto de la Orden. Entre muchos después de Santo Domingo están: Santo Tomás de Aquino, San Alberto Magno, Santa Catalina de Siena, San Vicente Ferrer, San Luis Beltrán, y en el Perú San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima y San Juan Masías, además de la Beata Ana de los Ángeles Monteagudo de Arequipa. Realmente la Orden de Predicadores tiene una muy grande tradición espiritual e intelectual. En el mundo, los dominicos se encuentran en más de 101 países. En el Perú los frailes estamos en las ciudades de Trujillo, Chiclayo, Chimbote, Lima, Ica, Arequipa, Cusco, Puerto Maldonado, Quillabamba y en diversos puestos de misión en la selva de Cusco y Madre de Dios. Nuestras hermanas dominicas están en muchos otros lugares del país y los laicos dominicos (comunidades laicales o fraternidades y el Movimiento Juvenil Dominicano) igualmente se encuentran a lo largo del país.

Promotor vocacional de la Provincia SJB Perú
Fray Dennis Chihuantito Muníz OP
Email general: vocaciones@peru.op.org

Promotor Zonal - Lima
Fray
Email:

Promotor vocacional Cusco:

Fray
Email:

Promotor vocacional Arequipa:
Fray
Email:

Promotor vocacional Chiclayo:
Fray
Email:


Promotor vocacional Trujillo:

Fray Gregorio Gonzáles
Email: fraygregorio@peru.op.org

Promotor vocacional Chimbote:

Fray Javier Concepción Abanto.
Email: frayconcepcion@peru.op.org

Quillabamba

Fray Regino
Fray Vicente Suárez
| Email: visual@yahoo.es

Puerto Maldonado

Fr.
Daniel Wankun OP
Casa misional San Jacinto y Parroquia

Otros lugares contactarse con las hermanas dominicas... (diversos colegios)

 

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