ACOMPAÑAMIENTO DEL CARACTER Y DE LA AFECTIVIDAD

Para mis hermanos en las diferentes etapas de formación y Acompañantes.

Diagnóstico sobre el tema visto desde los Acompañantes:

  • El 95 % de los problemas que se pueden percibir, con un trabajo cercano desde el “aspirantado” y el “postulantado”, no son “espirituales” sino más bien, problemas de “autoestima baja” y una “pobre imagen de sí” a la que se añade un “concepto equivocado” de lo que es ser persona (la gran parte tiene marcado en sus vidas al iniciar la formación, van a adquirir prestigio, poder, dinero etc.) y de la cual “hay que liberarse” y “ayudarlos a liberarse”. Hay que “educarlos” y “enseñarles”, desde un inicio, a saberse “reconocer” y “aceptarse” que son personas capaces de “mejorar” y no confundirles que van a “cambiar”, ya que la mayor parte de nuestros hermanos con este tipo de problemas, piensan y han concebido la idea de que “cambiarles” es hacerles perder su identidad y su “ser” formado cuando se debería trabajar con ellos, sus logros, sus retos, sus altos y sus bajos, sus crisis y dificultades que han tenido y tienen al saberse ubicados en otro lugar que para ellos es “desconocido” y van a iniciar un mundo distinto tanto personal y comunitario. Enseñarles, educarles además de “reconocerse”, “liberarse”, “aceptarse” “reconocer”, “aceptar”, “liberar” y el sentido y lo importante que es el “valorar” a la persona y lo que lo “hacer ser” a los otros con quienes va a convivir y formar un estilo y opción de vida distinto. Entenderán que la vida “comunitaria” los ayudará paulatinamente a “mejorar” aspectos que creyeron que fueron los más adecuados en su momento.
  • Hay una grave crisis de la familia en el Perú, donde el peso recae más en la madre que en el padre; el machismo peruano, más que un dominio del varón sobre la mujer, se expresa en una irresponsabilidad del padre (sólo como mero “reproductor”) para con la familia, ocasionando que los “hijos crezcan sin la figura paterna”, sin la “agresividad sana” para luchar en la vida, que infunden los varones en los hijos. Estadísticas indican que un tercio de las familias peruanas tienen un segundo compromiso, otro tercio llevan un compromiso de convivencia y sólo el último tercio “mantienen buenos lazos”.
  • Nuestras vocaciones no son ajenas a tal situación familiar, hay vocaciones con serios problemas de relación, muy frágiles, hostiles o agresivos, cuya raíz está en una familia enormemente conflictiva, desintegrada, sobre protectora, o con hijo único. Causan muchos trastornos en la comunidad.
  • Presentan problemas de relaciones. No son capaces de establecer comunicaciones “fluidas” y “sanas”, tiene reacciones desproporcionadas y repetitivas, dificultad fuerte para llevarse bien y aceptar bromas de los compañeros, pelea y se reconcilia, mucha inestabilidad, amistades simbióticas (carencias afectivas), “parejitis”, evasiones (t.v., radio, música, discman, etc); relación de dependencia afectiva con el Acompañante. Muy sensible, le afecta sobremanera la pobreza, problemas familiares, conflictos. Predominio de actitudes negativas: agresividad, egoísmo, egocentrismo. Conductas infantiles “todo lo toma al juego”.
  • Los adolescentes necesitan y forman “colleras”, inconstantes en las oraciones como en las actividades p.j: faltar a las oraciones de la comunidad, misas, algunas clases, buscan excusas, pasan bruscamente de un estado de ánimo a otro, faltos de disciplina personal, todo para el último, viven el presente, recurren a evasiones o alivian tensiones (mucho deporte, salidas o “fugas” o “amistades”. TV), se enferman de pena, tienen “caprichitos”, problemas de responsabilidad (pierden cosas o no cumplen), hacen trampas (engañan, copian, “mentiras piadosas”), sienten mucho la separación de su familia.
  • De otra parte están los jóvenes que ya han superado gran parte de adolescencia, con logros personales y que tienen por característica “saben lo que quieren y se dedican a ello”, se tambalean, flaquean, sienten que hay mucho que hacer, a veces exhaustos, pero siguen adelante. También hay “los mayores”.
  • Las fobias (bloqueados). Personalidades con graves desviaciones y tendencias que no logran dominar.
  • Los problemas centrales de los jóvenes en formación giran alrededor de: inseguridad básica (carencia los primeros años de vida), la falta de autonomía, y la dificultad para establecer relaciones profundas, sólidas, saludables así como compromisos responsabilidades.

OBJETIVOS

    1. Que los jóvenes descubran su personalidad: capacidades y limitaciones e inicien un proceso de autoliberación personal, potenciando la autoestima. Esta parte debe trabajarse desde el “aspirantado” ya que es un tiempo de afirmación personal. Para que se dé esta afirmación personal, debe estar ligada, desde un inicio, a un trabajo cercano del candidato con los familiares y el Promotor Local, conociéndolos, mediante un continuo tiempo de entrevistas y planteándoles la posibilidad de una “separación” para que el hijo descubra y redescubra lo importante que es para Dios como ser único e irrepetible dentro de la Iglesia Universal.
    2. Ayudar a los jóvenes a profundizar en su propio conocimiento, haciendo una lectura de su “HISTORIA PERSONAL”, reconociendo lo que ha vivido y va a vivir en el “estilo” y “opción” de vida a la que va a iniciar (Debe trabajarse de acuerdo a la edad del candidato), comprometerse activamente en su propio conocimiento y a continuar trabajándolo en el Postulantado de acuerdo al informe presentado por el Promotor Local e informando al Acompañante respectivo del trabajo desarrollado para un “acompañamiento muy cercano” y tanto el “acompañado” como el “Acompañante” inicien un recorrido en el camino de la “Historia Personal” que cada “Postulante” trae consigo.
    3. Afianzar la propia identidad personal incentivando la autoestima y la autonomía, ejercitándose en la toma de decisiones libres y responsables; enseñarles a decidir, que aprendan a proponerse algo y para ese “proponerse” debe ser apropiada, responsable y libre y a la vez tiene que existir un objetivo: la importancia del sentido de lo que hace y dice (coherencia en lo que se propone); darles responsabilidades grupales y comunitarias; enseñarles a tener apertura: a tomar en cuenta a “cada uno” (cada candidato, no interesa el año de formación en que se encuentre) según sus talentos y dones recibidos por la Gracia de Dios; que éste (el acompañado) delegue a otros responsabilidades como para sí mismo y desde esa perspectiva cultivar sus decisiones libres y responsables; tiene que haber “equilibrio” en la toma de decisiones entre el Acompañante y el Acompañado y que el joven asuma, además, su propia formación en diálogo con el Acompañante dejándose iluminar por el Evangelio (tomarse muy en cuenta en el Noviciado).
    4. El objetivo es el logro de la madurez afectiva: relaciones afectivas profundas y saludables (sean conflictos, simbiosis, enamoramientos) en un clima de compromiso y responsabilidad (debe observarse desde el aspirantazo y continuado en los primeros años de formación).
    5. Se trata de promover la madurez y afianzarla; de estructurar la personalidad, tarea siempre inacabada (OFIR 37, 40).
    6. “Al educar en la madurez afectiva, es de máxima importancia el amor a Jesucristo, que se prolonga en una entrega universal, base firme para vivir la castidad con fidelidad y alegría” (Pastores dabo vobis 44).
    7. Ayudar al joven a ascender, sin retrasos ni paradas y sin quemar etapas, por el largo proceso de evolución y purificación del amor humano, de egoísta, sensible y hedonista como es el niño a altruista, espiritual, amante del sacrificio, en el adulto, a imagen del amor de Dios al hombre.

PARA TOMAR MUY EN CUENTA

No te olvides que toda persona tiene una tarea de autoliberación y crecimiento donde debe alcanzar o fortalecer: el “sentimiento” de confianza o seguridad básica, ser autónomo y tener límites, tener iniciativa y laboriosidad, que es capaz de logros, una identidad madura y buena autoestima, la capacidad de establecer relaciones profundas sin fusionarse, depender o aislarse; un sentido de que su vida ha servido, un “sentimiento” de satisfacción por sus logros. Se trata de desarrollar todas sus potencialidades.

El que “aspira”, al menos, debe verse LIBERADO:

  • De un mundo inconsciente (Privaciones, traumas, heridas, necesidades, deseos, miedo, valores etc) que se manifiesta al responder, en actitudes, en conductas (adecuadas o inadecuadas, emocionales o responsables). Pregúntale: ¿Cuál es tu motivación inconsciente al actuar así?
  • De un sentido de incapacidad – inferioridad, dependencia, culpabilidad.
  • De sentimientos que bloquean como la “timidez”: por miedo, inseguridad, duda de sí, temor al que dirán. Desaparecen aumentando la autoestima y desarrollando sus habilidades.
  • De la imagen directriz (fuerza, motivación inconsciente) tendencia egocéntrica, a imponerse, a brillar, a exigir, vengarse, a la desconfianza. Vienen de la niñez.
  • Reduciendo nuestros mecanismos de defensa.
  • Afrontando posibles neurosis (falta de seguridad básica y baja autoestima): terror al rechazo ajeno, vive según los demás; buscan compulsivamente apoyo emocional; se contenta con lo que sea, nunca exige; manipulador; fe exagerada en el saber, huye de sus emociones; los demás son un medio para él; siempre llamando la atención (sed de prestigio); siempre quiere ser “más que…”; le humilla necesitar de los demás “déjame yo puedo”; perfeccionista, no puede fallar.
  • SANANDO los recuerdos dolorosos. Vivir en todo su realismo la experiencia que un día me destruyó y se mantiene en la memoria y la afectividad destruyéndome. Volver a ella en un clima de oración de presencia del Señor. “El que no sana sus recuerdos no vive el presente, repite su pasado”.

Mejorar la “autoestima” incluye no sólo que los otros nos apoyen con su aprecio y soporte (lo cual es una parte muy importante en la autoestima), sino que uno logre sentirse valioso y bueno en sí, aspecto éste mucho más complejo y que logra desplegarse más ampliamente, básicamente a través de la relación Acompañante – Formando, en las siguientes etapas de formación.

Los problemas de relación que aparecen sobretodo en el junoriado: falta de confianza en el Acompañante, conflictos con los compañeros y enamoramientos tienen su base “me parece, el mismo problema: esa falta de confianza básica que surge fuertemente sea por una relación afectiva problemática con los que se vive y/o por una necesidad intensa de “llenar” el vacío con la afectividad de otro: su presencia nos hace poder confiar en el otro y que nos hace sentirnos valiosos en sí, de modo que no hay vacío interior intolerable”.

ESTRATEGIAS, tratamiento:

Introspección : debe lograr una aceptación positiva, partiendo de un “conocerse” y “acogerse” a sí mismo, ser consciente de sus dificultades y potencialidades. No lo logrará sin:

  1. Un “guía adecuado” : se trata de una persona madura afectivamente, “que te acepte, incondicionalmente, te escuche de veras. Alivie tu indignidad e inseguridad” y ya que los jóvenes necesitan de disciplina (educadores, reglamentos, etc) para estructurar su personalidad, se las proporcione mitigando sus miedos y liberándolo de sentimientos de culpa (OFIR 37).
  2. Una “comunidad donde pueda crecer” en familia, te da un clima de respeto, amistad, confianza, cariño y mucha fe y oración, donde se puede sentir querido (soporte afectivo) así puede abrir sus heridas.
  3. Buenos y pocos amigos y amigas con quienes compartir.
  4. Que puede partir “del desarrollo de sus talentos” (las personas se realizan amando, creando – trabajo, servicio) y luego afrontar sus debilidades.

Y el don del “amor de Dios, que sólo Dios puede” lo que él no. Debe y debemos pedir el don de su “amor liberador” . Fe. Dinámica: “contarle nuestros problemas personales, sentir su amor”.  

R.D.R = Reacción Desproporcionada y Repetitiva, fenómeno de la sensibilidad que vibra siempre en circunstancias similares con una amplitud fuera de proporción con lo que ha provocado la reacción. Estas reacciones pueden manifestarse en el registro de la explosión, la cólera, la agresividad, o bien en el registro de la tristeza, la depresión, el anonadamiento, la huida, o bien en el registro de la sensibilidad, la anestesia.

TENER MUY ENCUENTA  

AFECTIVIDAD : Puede entenderse de diversas maneras: como conjunto de reacciones interiores a la exigencia de satisfacción. Como capacidad de experimentar sentimientos y emociones. Como capacidad de amar o como posibilidad de establecer relaciones interpersonales. Tomamos conciencia de nuestra realidad afectiva a través de tres situaciones psicológicas o estados de ánimo: sentimientos, emociones y pasiones.

MUNDO PSICO AFECTIVO : Surge de nuestro interior, al margen de nuestra libertad, lo único que nos queda es saber de sus contenidos y demandas y aceptar que existe en nosotros. Pero con frecuencia lo reprimimos y este mundo adopta formas disimuladas por las que se manifiesta. CONCIENCIA PSICOLÓGICA : es el hecho de darnos cuenta, de tomar conciencia, de ser conscientes de lo que nos ocurre. CONCIENCIA MORAL : esta supone lo anterior, le da una orientación ética, buena o mala. No hay orientación moral si el sujeto no tiene conocimiento y aceptación de su mundo interior y psico – afectivo.

ORIGEN DE NUESTROS AFECTOS: de necesidades orgánicas: hambre, sed, exceso de frío, etc. Impulso sexual, estar en actividad. Necesidades psicológicas: Huida de lo negativo y conflictivo, rechazo de lo inseguro. Tendencia a la estabilidad, a lo seguro, a lo constructivo. Necesidad de amar y ser amado: entrega, cariño, regalar. Necesidad de agrupación, de ayuda, exigencia mutua. Necesidad de valoración personal (reconocimiento, autonomía). De éxito y expresión personal (ser útil, expresar sus capacidades), capacidad y valía profesional. Necesidades espirituales: de saber quién se es, su sentido, el sentido de la vida. De trascender, búsqueda de la verdad, del bien de la felicidad.

MADURACIÓN : el amor humano no es perfecto desde el principio, se desarrolla y se perfecciona a través de un largo proceso de evolución y purificación. De egoísta, sensible y hedonista a espiritual, altruista, abnegado, imagen del amor de Dios. Cf. CVPA 46

TEXTOS:

Lleven los unos las cargas de los otros, que así cumplirán la ley de Cristo. Gal 6,2

  • “ Al igual que Israel, liberado de Egipto, llegó a ser Pueblo de Dios…bajo la guía de Moisés, así también la comunidad, está constituida por personas a las que Cristo ha liberado y ha hecho capaces de amar como Él, mediante el don de su amor liberador y la aceptación cordial de aquellos que Él nos ha dado como guías. El amor de Cristo, derramado en nuestros corazones, nos impulsa a amar a los hermanos hasta asumir sus debilidades, sus problemas, sus dificultades, en una palabra, hasta darnos a nosotros mismos (La vida fraterna…CIVCSVA 21).
  • “Cristo da a la persona dos certezas fundamentales: la de ser amado infinitamente y la de poder amar sin límites” (Ibid 22).
  • Poder de Cristo, renuncia a sí mismo, aceptación y acogida de otro, a partir de la autoridad. Conversión de toda actitud que obstaculice la comunión (Ibid 23).

Hay malos hábitos (higiene, trato con los demás, gustos, etc) que por su enraizamiento superficial pueden ser cambiados. Pero hay malos hábitos o conductas que nacen de disposiciones profundas, muy enraizadas en la personalidad y que para ser cambiados requieren de mucho tiempo y de, atención profesional especializada, y mucho amor y vida de fe. Como aquellos referidos a la personalidad profunda: integridad y definición sexual (no vive adecuadamente su vida sexual), emotividad negativa, traumas, personalidad rígida o muy pobre afectivamente, etc., que son importantes porque causan escándalo (presencia de homosexualidad, de infidelidad). Es muy importante tener una idea de la raíz (experiencias traumáticas), de si están presentes las condiciones básicas (dependencia, problemas no resueltos, incapacidad para establecer relaciones amistosas y mantenerlas, emotividad negativa), la opinión de un profesional si es posible, pero sobre todo el requisito indispensable para que una persona pueda sanarse (conocerse, aceptarse y superarse), capacidad de autocrítica, de reconocer que causa problemas y hay una raíz en ella, como la disponibilidad para dejarse ayudar. Una persona cerrada, que niega lo que para sus compañeros prudentes es evidente y se niega a recibir ayuda o que la comunidad no puede acompañar es una persona que no se puede garantizar para la vida de renuncias y exigencias que comporta la Vida Religiosa.

 

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