FAMILIA DOMINICANA
CONTEXTO
Con mucha alegría vemos en el Perú la presencia de la familia dominicana manifestada en sus diferentes formas y carismas; monasterios de monjas en las ciudades y lugar de misiones, hermanas comprometidas en la educación, promoción humana y social, y un emergente grupo de laicos jóvenes; el Movimiento de jóvenes dominicos (MJD), además de la presencia de diferentes grupos, cofradías, hermandades vinculadas por la devoción a los santos peruanos, fraternidades afiliadas a la Orden y laicos asociados. También los frailes están presentes en diferentes ambientes; docencia, medios de comunicación, santuarios, parroquias, misiones itinerantes y misiones en la selva.
Sin embargo son pocos los espacios en los que podemos encontrarnos como familia para compartir nuestras experiencias. Nos falta acercarnos, conocernos, saber qué estamos haciendo, y sobretodo, nos falta seguir aprendiendo de Domingo de Guzmán, nuestro Padre, su amabilidad y cercanía, su espíritu fraterno y acogedor, su propuesta de ser una gran fraternidad en orden a la predicación, una comunidad alterna a las estructuras feudales, que en nuestro tiempo se manifiestan en actitudes verticales, clericalistas, elitistas y cerradas, de competencia y por tanto marginación, que impiden una relación horizontal, de diálogo, respeto y acogida entre todos los miembros de la familia dominicana.
FUNDAMENTAClON
"La familia dominicana consta de frailes clérigos y cooperadores, de monjas, de hermanas, de miembros de instituciones seculares y de fraternidades sacerdotales y laicales" (LCO 1, IX) y "puede ser considerada como un mutuo movimiento abierto a diferentes nuevas formas de vida y misión" (ACG Bol).
Por eso a la hora de plantearnos lo que la Orden nos viene pidiendo desde hace algunos capítulos generales acerca de la conciencia de que somos una familia con las monjas, las hermanas, fraternidades laicales y sacerdotales, con aquellas/os que nos une el voto de profesión y el compartir la misma misión, debemos interrogarnos con sinceridad si estamos siendo verdaderamente fraternos; sabiendo estar, acoger, compartir la vida y la fe con nuestros hermanos y hermanas en la Orden, sabiendo al mismo tiempo que construir familia es un proyecto inacabado y empieza cuando decidimos romper las distancias que nos separan para crear vínculos de cercanía.
Frente a la indiferencia, la marginación y la exclusión, estamos llamados a vivir el espíritu de la hospitalidad con los miembros de nuestra familia. Esta hospitalidad no sólo es acogida sino una forma de vivir la comunión, la complementariedad, la colaboración, el respeto mutuo y la igualdad de dignidad. Es una forma viva de predicar que en Dios, uno y trino, todos somos uno, familia de Dios y hermanos todos.
Como buscadores itinerantes y mendicantes de la Verdad, a diferencia del mundo, buscamos apasionadamente la verdad, no protegiendo nuestros intereses, ni cuidándonos del otro, sino en la vulnerabilidad a la que nos abre el diálogo, donde el hablar del otro se acoge, sin espíritu de vencedores ni vencidos, y donde nos disponemos para entrar en el misterio del otro con los pies descalzos, no sólo como signo de reverencia sino de pobreza, de ser afectados por su verdad.
Se trata de no temer a la verdad que los laicos y los demás hermanos y hermanas de la Familia Dominicana pueden aportarnos. El diálogo vivido como apertura, vulnerabilidad, acogida a todos y respeto, nos enriquece y suscita una comunión de interioridades. Además de expresar eso que el P. Timothy Radcliffe nos recordaba, que en la Orden la autoridad es compartida, de unos y otros. iTambién los hermanos y hermanas de la Familia dominicana, tienen autoridad, nos enseñan la verdad! y i hay que escucharlos!
Hemos de propiciar nuestra vida fraterna y apostólica en una experiencia profunda de Dios, vivida y compartida en comunidad; ser una comunidad de fe, orante, reunida en torno a la Palabra, comprometida con las prioridades de la Orden y la predicación en fronteras, que busca y crea espacios de reflexión teológica, entendida ésta como un hablar de Dios desde la vida y como una experiencia de Dios, y acompañar en la formación de laicos en este camino de hacer teología, desde nuestra tradición. También se trata de abrirnos a nuevos espacios de evangelización, que no sólo sea cultual, sino, nos lleve a estar presentes en los lugares sociales donde se gesta la cultura y la política.
ACCIONES
Recomendaciones
Recomendamos que en el Proyecto comunitario de caria casa y convento, se vea reflejado el interés por el trabajo apostólico y la formación de los laicos e integración con la FADO. Para ello, puede ser útil que cada comunidad delegue un hermano para la coordinación.
Recomendamos que cada comunidad cree espacios de integración entre las diferentes ramas de la FADO y pueda elaborar una agenda de actividades con la Familia Dominicana.
Recomendamos al Prior Provincial, Prior conventual y superior de casa tener en cuenta para la admisión de nuevas comunidades laicales los cuatro pilares de la vida dominicana: oración, estudio, comunidad y ministerio. (Ver anexo 3 sobre sugerencias de algunos criterios para la agregación y admisión de nuevos grupos)
Recomendamos la creación del Consejo de Familia Dominicana (COFADO) y apoyamos los esfuerzos que el Promotor de Familia Dominicana para América Latina haga con este fin, y según lo acordado por la comisión pre capitular reunida con las diferentes ramas de la Familia Dominicana. (ver anexo 4 sobre los miembros, membresía y gobierno del COFADO).
Recomendamos la creación del día nacional de la Familia Dominicana, según señale fecha el COFADO, y la posibilidad de realizar en estos años una asamblea nacional de la FADO.
Recomendamos el nombramiento del Promotor del laicado dominicano para la Provincia; que sea un fraile idóneo, carismático, cercano al trabajo con laicos y cuya misión es la de promover, animar, acompañar, servir y apoyar. (ver anexo 5 sobre las responsabilidades del Promotor del Laicado Dominicano)
Recomendamos en lo que respecta al Promotor del Laicado Dominicano: promueva y refuerce la formación de los laicos, creando para esto un fondo económico con la ayuda de las comunidades laicales y las comunidades de frailes que los acogen.
Exhortaciones
Exhortamos a los hermanos que se retuercen la acogida y asesoría de l as comunidades laicales.
Exhortamos a las comunidades de frailes que acompañen al Movimiento Juvenil Dominicano (MJD) trabajando de cerca con e1 asesor nacional del MJD, cuyas funciones aparecen en el anexo (ver anexo 2).
Exhortamos al Promotor de Vocaciones no perder de vista a los jóvenes que se acercan a nuestros conventos solicitando ser admitidos y que por alguna razón no fueron aprobados para la formación, pero pueden ser llevados a otra manera de participar de la misión de la Familia Dominicana.
Exhortamos abrir las puertas del convento a los grupos laicales, siendo hospitalarios con ellos, sin dejar de observar el silencio y la clausura señalando los ambientes reservados para los frailes.
Introducción
"Vende y deja todo lo que tienes": ésa fue la exigencia de Jesús a la inquietud de un joven ilusionado que quería ser discípulo del Maestro. La invitación era más que un simple llamado a abandonar sus bienes; era un reto a una manera nueva de mirar su fortuna; una invitación a situarse de otro modo frente a la riqueza ya la necesidad de sus hermanos.
La presencia de la Orden en el Perú a través de la Provincia y nuestra misión como dominicos nos exige no perder de vista el contexto en el que vivimos; una patria castigada por la pobreza económica que afecta a la mitad de hermanos nuestros, que no pueden tener una vida con dignidad.
Ver reflexión del Promotor de Familia Dominicana para América Latina y el Caribe a la Provincia “El clericalismo y la FADO (Anexo 1)
Ex. 3,1ss