Monseñor Romero-Los Medios y el Profetismo

Brian J. Pierce, op 
 

Monseñor Romero…sabía que, en un mundo esclavizado por el poder de la mentira, el cristiano tenía que arriesgarse en el anuncio de la verdad.  Públicamente se lamentaba de la distorsión de la verdad que fluía de gran parte de los medios. 
 

En un llamado directo a aquellos periodistas que se vendían a los medios diseminadores de noticias falsas, Romero dijo, “Un periodista o dice la verdad o no es periodista...” (29 de julio de 1979).  
 

      En una columna de periódico, fechada el 20 de agosto de 1979, Romero criticó severamente a los delincuentes que habían incendiado las oficinas de La Crónica del Pueblo: “Repudiamos esta barbaridad…Las cenizas continúan clamando.  La voz de la verdad, el servicio amoroso de los intereses nobles de este pueblo, la inteligencia y el corazón de los que levantan esas banderas no se han quemado…El pueblo debe ayudar a que su voz se escuche de nuevo…”  Para Romero, la vocación de decir la verdad…era un asunto de vida o de muerte.  “Si no decimos la verdad”, dijo Romero, “estamos cometiendo el peor pecado.”… 
 

…En febrero de 1980...días después de que las bombas destruyeran la emisora, Monseñor denunció fuertemente lo que él llamó “una grave violación a la libertad de expresión.”  Pero, como dijo San Pablo, podemos ser “perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados” (2Cor. 4,9).  En su homilía dominical, Romero llamó de nuevo a su pueblo a mantener una postura de esperanza:  
 

“Todos saben como el lunes fue destruida la planta de esta emisora al explotar una bomba puesta por un grupo de ultraderecha…Con ese atentado se pretende querer callar a la voz profética y pastoral de la Arquidiócesis, precisamente porque está tratando de ser voz de los que no tienen voz…Esta ausencia de nuestra emisora en el aire está sirviendo, contra lo que pretendían los que la quieren callar, para dar más vigor moral a la palabra de la Iglesia” (24 de febrero de 1980)… 
 

…“No es que me crea profeta, es que ustedes y yo somos un pueblo profético, es que todo bautizado ha recibido participación en la misión profética de Cristo…Si alguna vez nos quitaran la radio, nos suspendieran el periódico, no nos dejaran hablar, nos mataran a todos los sacerdotes y al obispo también; y quedaran ustedes un pueblo sin sacerdotes, cada uno de ustedes tiene que ser un micrófono de Dios; cada uno de ustedes tiene que ser un mensajero, un profeta.  Siempre existirá la Iglesia mientras haya un bautizado, y ese único bautizado que quede en el mundo es el que tiene ante el mundo la responsabilidad de mantener en alto la bandera de la verdad del Señor y de su justicia divina…No seamos cobardes, no escondamos el talento que Dios nos ha dado desde el día de nuestro bautismo, y vivamos de verdad la belleza y la responsabilidad de ser un pueblo profético” (8 de julio de 1979).

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