- A).- MENSAJE ACTUAL DE SANTO DOMINGO
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- 1.- En lo espiritual.
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- Puesto que Dios habla en la historia y no es ajeno a los problemas de los hombres y de cada uno en particular; también ahora sigue hablando a través de signos. La sociedad actual se mueve dentro de luces y sombras, tristezas y alegrías. Podemos indicar el contexto social que más caracteriza nuestros tiempos: la globalización de la economía y de la sociedad, la inversión de valores, el urbanismo, la reacción de muchos sectores sociales en las grandes urbes, para mantener su identidad, la emigración del campo a la ciudad, etc.
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- El mundo post moderno ha logrado muchas cosas positivas y una de ellas es el desarrollo de los medios de comunicación. Las relaciones entre los pueblos y la movilidad del hombre actual han favorecido una toma de conciencia de la realidad tanto en el aspecto social, económico, político, étnico, religioso y moral. Dentro del Aspecto social está el drama de la pobreza y la discriminación entre pobres y ricos. Millones de personas padecen la pobreza física; carecen de lo necesario para cubrir sus necesidades elementales; carecen de la mantención, vestido, alimento, vivienda, salud y educación. Padecen también la pobreza social al ser privados de sus derechos civiles y políticos y de una legítima integración en la vida social. A lo largo de su vida tienen que soportar el drama de la pobreza extrema.
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- Las causas hay que buscarlas en unas relaciones y estructuras sociales, económicas y políticas radicalmente injustas; en la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos; en los sistemas de apropiación; en la explotación laboral y en las relaciones de dependencia y dominación.
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- Puesto que la Iglesia es un cuerpo social que vive en el mundo, tiene el deber de vivir la pobreza en todo el sentido de la palabra. Esto significa un desprendimiento de las cosas temporales que pueden atar con mucha facilidad. Sólo desde este testimonio tendrá autoridad moral para anunciar la Buena Nueva y desenmascarar las injusticias.
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- Y dentro de la Iglesia, la pregunta que se nos sale al encuentro es ¿cómo vivir la espiritualidad dominicana en este contexto de luces y sombras?. Como acabamos de estudiar, la Orden dominicana se caracteriza primero por vivir el acontecimiento Jesucristo con radicalidad, porque así lo vivió nuestro padre santo Domingo. La Orden tiene que seguir predicando conforme a la tradición: buscar la verdad y anunciarla. Vivir la espiritualidad de cara a los problemas sociales es nuestra tarea; haciendo las cosas bien, con entrega, entusiasmo, de manera que la gente pueda ver en nosotros signos de esperanza.
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- La oración es una gracia, pero a la vez una responsabilidad. Implica siempre una tensión en cuanto que nos hace estar atentos primero a nuestra conversión personal y luego a los problemas de los demás como hizo santo Domingo. El dominico del siglo XXI está llamado a ser una persona totalmente de oración; para discernir los signos de los tiempos, para llenarse de Dios, para tener ese espíritu de diálogo con un mundo consumista, para encontrar las palabras precisas cuando predicamos; de lo contrario nuestra manera de hablar se asemejará pronto a las prédicas de muchos clérigos del siglo XII, calificados de perros mudos.
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- El contemplar y dar lo contemplado seguirá teniendo vigencia porque nuestros pueblos quieren escuchar mensajes de esperanza pero que se hable con autoridad; y esa autoridad solo brota de ese contacto íntimo con Cristo y de una vida coherente y contemplativa.
- Frente a un mundo donde la falsedad está a la orden del día, los dominicos tenemos que desenmascarar esa falsedad como lo hizo nuestro padre santo Domingo para llegar a la verdad. No a cualquier verdad sino a la Verdad que es Jesucristo. Pero para ello es necesario que desenmascaremos primero nuestras falsedades personales.
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- 2.- En el aspecto misionero y de estudio.
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- Puesto que Domingo nunca vivió la experiencia contemplativa como un área separada de la vida apostólica, también actualmente, si es que los dominicos queremos ser fieles al espíritu del fundador, tenemos que vivir el espíritu de la Orden.
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- En estos momentos de la historia de la Iglesia en los que abundan tensiones espiritualistas que quieren limitar la experiencia de Dios solo a la dimensión contemplativa confundiendo con la pura emotividad, a la vez que abunda el secularismo, es conveniente recordar ese espíritu de Domingo quien sintetizó de forma equilibrada la parte contemplativa y la misión apostólica. Para nosotros el ser apóstoles no debe ser una ocupación más o una profesión que realizamos por un deber. Sino es poner en práctica los consejos evangélicos allí donde el Señor nos envía. Y este llamado es una vocación que se enriquece cuando está al servicio de los más necesitados y donde la palabra de Dios se necesita con urgencia.
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- A través del estudio de la Verdad, podemos desenmascarar las falsedades del mundo actual. El estudio en la tradición dominicana implica buscarla, descubrirla, contemplarla y transmitirla. La comunidad dominicana está llamada a proclamar esta verdad en cada momento de la historia.
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- B).- OPINIÓN PERSONAL
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- Para hacer un juicio sobre santo Domingo y su Orden, es necesario primero comprender el mensaje de Cristo que es universal. Dice el Concilio Vaticano II:
- “La razón más profunda de la dignidad humana, está en su vocación a esta comunión con Dios. El hombre está invitado, desde que nace, a un diálogo con Dios: pues no existe sino porque, creado por Dios en un impulso de amor, debe su conservación a ese mismo amor, y no vive de verdad sino lo reconoce libremente y no se entrega a su creador” (GS 19).
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- Esta realidad de la que habla el Concilio, lo vivió santo Domingo en cuanto que supo amar a Dios como único absoluto. Y desde esa experiencia leía los signos de los tiempos. Vemos que durante su vida relativizó las cosas temporales para entregarse solo a su creador.
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- Todo acto que tenga que ver con el reino de Dios y para la salvación de la humanidad, tiene su fuente en Cristo Jesús. En el caso de santo Domingo, Cristo se hace presente como la Verdad para desenmascarar las herejías que estaban poniendo en peligro la doctrina de la Iglesia. La realidad de Domingo se ve envuelta por aquello del profeta: Antes de formarte en el seno de tu madre ya te conocía, yo te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones... (Jer. 1,5.9-10); y su misión fue como la de Jesús: El Espíritu del Señor está sobre mi. El me ha ungido para traer buenas nuevas a los pobres, para traer a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor (Lc.4,18-19).
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CONCLUSIONES
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- Por el designio de Dios, a través del Hijo y por inspiración del Espíritu Santo, santo Domingo funda su Orden de Predicadores en el siglo XII y XIII, con el fin de servir a la Iglesia y por lo tanto para la salvación de las almas.
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- El éxito de la obra de Domingo estriba, primero en su equilibrio afectivo, personalidad decidida, y luego en la vida contemplativa, que después de pasarse largas horas en oración, tomaba las decisiones.
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- La parte prioritaria de su actividad es la contemplación.
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- Para vivir la radicalidad del evangelio optó por abrazar los consejos evangélicos tales como: los votos de pobreza, castidad y obediencia
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- Domingo era compasivo, actuaba siempre con caridad, era tremendamente alegre y decidido.
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- Su predicación tenía autoridad moral; y los que lo escuchaban se conmovían hasta tal punto de convertirse.
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- El estudio en la Orden que fundó Domingo, tiene la finalidad de investigar la verdadera doctrina de la Iglesia y por lo tanto buscar la Verdad de Cristo.
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- La sociedad en la que vivió Domingo fue de explotación en sus diferentes formas.
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- La situación en la que se encontraba la Iglesia en tiempos de Domingo fue de corrupción del clero, quienes estaban preocupados más por las cosas temporales que por la salvación de las almas. Excepto algunos que sí dieron testimonio de celo apostólico como es el caso de Inocencio III, Tomás Becket, etc