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Introducción I, II,
III
La primera Bienaventuranza
La segunda Bienaventuranza
La tercera Bienaventuranza
La cuarta Bienaventuranza
La quinta Bienaventuranza
La sexta Bienaventuranza
La septima Bienaventuranza
La octava Bienaventuranza
María y las Bienaventuranzas
Bibliografia |
LAS BIENAVENTURANZAS Introducción I
LEY FUNDAMENTAL DE LA VIDA CRISTINA
El núcleo central del Evangelio: las Bienaventruanzas
¿El Evangelio sigue como Buena Nueva para el hombre moderno?
¿Las Bienaventuranzas pueden ser comprendidos en el contexto
del mundo moderno?
Noción bíblica de palabra de Dios
¿Es simplemente lo mismo como una doctrina enseñada
por Cristo? algo que apela al intelecto? algo impersonal, universal,
igual para todos y en toda circunstancia?
Si fuera así, tendríamos un concepto pobre e limitado
de palabra de Dios; no es falso pero ciertamente incompleto;
pensar así conduce a teorías abstractas, ahistóricas,
atemporales; desencarnadas. Existe el peligro de convertir el
Evangelio en una ideología y de adherirnos a una verdad
abstracta y no a una persona.
Palabra de Dios en el sentido bíblico es:
1) intelectual = refiere a su contenido
2) dinámica = una fuerza vital para realizar el contenido
3) personal = la persona que habla continúa presente en
su palabra
Este quiere decir:
1) en lo intelectual: Es Dios quien habla y revela el plan de
salvación;
2) en lo dinámico: en la Palabra está la fuerza
de Dios que estimula a los hombres;
3) en lo personal: la Palabra de Dios depende de Él; nadie
puede adueñarse de ella para obrar sobre Dios.
La finalidad de la palabra de Dios no es solamente la proclamación
de una doctrina sino es un movimiento dinámico de Dios
hacia los hombres con el fin de provocar un movimiento del hombre
hacia Dios.
Evangelizar es sobre todo esto: provocar una respuesta personal
hacia Dios y no solamente es una enseñanza de doctrina.
El Evangelio es poder de Dios para la salvación (Rom.
1, 16-17)
El Evangelio es una llamada personal de Dios (2 Tes. 2, 14)
No hay diferencia entre predicar el Evangelio y predicar a Cristo
(Hechos 5, 42; 1 Cor. 1, 23)
Anunciar la palabra de Dios no es solamente hablar de Dios o
decir algo sobre Él o explicar lo que Dios dijo en el
pasado;
más bien la palabra de Dios es Dios mismo quien se pronucnia
a si mismo en el momento que se la anuncie (1 Tes. 2,13; 2 Cor.
2, 17)
Constitución dogmática VERBUM DEI (Vaticano II)
Reduscubrimiento de la Palabra de Dios en nuestros tiempos;
Importancia en los Padres de la Iglesia:
S. Agustín: la Palabra de Dios tenía el mismo valor
que los sacramentos;
S. Jerónimo: "comemos su carne y bebemos su sangre
no sólo en el Sacramento sino también leyendo la
Sagrada Escritura"
El meollo de toda la predicación de Jesús - la
Carta Magna del Reino que el anunció y que nosotros anunciamos:
Las Bienaventuranzas. Son la Ley Fundamental de nuestra vida
espiritual, la norma de la existencia cristiana.
Si el Evangelio es la palabra de Dios por excelencia (Rom. 1,
16), Las Bienaventuranzas son la quintaesencia de él.
No se puede separar Las Bienaventuranzas de la Crucifixión
del Señor, como no se puede separar el día de la
noche. El día que Jesús pronunció las Bienaventuranzas,
pronunció su propia sentencia de muerte, "escándalo
para los judíos, tontería para los griegos (1 Cor.
1, 23)
La sobrefamiliarización con los textos que anuncian las
Bienaventuranzas ha hecho que ya no nos cuestionan, no nos interpelan;
es necesario volver a estudiarlas, ahora, en el contexto de nuestros
tiempos. Escucharlas y dejar que nos penetren como si fuera la
primera vez.
Comprometernos con el Evangelio es compromoternos con Cristo,
tratando de asemejarnos a Él. Las Bieaventuranzas no son
Ley sino Evangelio y nos señalan el camino a recorrer
a descubrir a Cristo.
Situación actual: los tiempos en que vivimos.
dos errores; dos extremos.
1. progresismo desenfrenado: relativización del evangelio
2. integrismo cerrado: ahistórico, desencarnado
El desafío nuestro es presentar el Evangelio en el presente
(en nuestro tiempos), apoyándonos el el pasado con vistas
al futuro.
Mateo/Lucas: dos maneras de anunciar las Bienaventuranzas; cada
uno captó la esencia de lo que dijo Jesús; cada
uno lo ha anunciado en circunstancias distintas según
las exigencias de las circunstancias.
No podemos vivir eclécticamente el Evangelio; hay que
vivirlo integralmente:
Vertiente de amor al prójimo
Vertiente de la vida de unión con Dios
Evangelio completo; evangelio encarnado.
Jesús vivió plenamente las bienaventuranzas antes
de anunciarlas; su palabra fue iluminada por el ejemplo; coherencia
entre fe y vida.
Las Bienaventuranzas son promesas hechas a los hombres por Dios
que los ama; son la misma vida de Jesús; el camino real
del cristianismo en cada época. Tiene a Jesús como
centro y autor. Son una aventura arriesgada y sólo tienen
sentido a base de una gran amistad e identificación con
el Señor.
Las Bienaventuranzas son paradójicas pero no absurdas;
lo absurdo no es humano y la vida de Jesús es lo más
humano que existe. Están fuera de la opinión común
pero siempre vuelven a la consideración de la Iglesia
en momentos más difíciles para alumbrar el camino
(S. Francisco de Asís; S. Juan de la Cruz)
hoy día ¿por qué no pueden volver?
¿cómo actualizar a las bienaventuranzas? ¿cómo
actualizar a Cristo? ¿cómo actualizar el evangelio
hoy? es una sola pregunta y no 3; es un sólo desafío. |