Entre los discípulos de Cristo, hay hombres v
mujeres que viven en el mundo, participando, por el Bautismo y la Confirmación,
activamente en la misión Real, Sacerdotal y Profética de N. S. Jesucristo, y
tienen como vocación hacer brillar la presencia de Cristo en el corazón de la
humanidad de forma que, a través de ellos “el mensaje divino de la salvación
sea conocido y aceptado por todos los hombres”.
Se caracterizan por una espiritualidad peculiar y por la dedicación al servicio de Dios y del prójimo en la Iglesia y, en cuanto miembros de la Orden, participan en su misión apostólica mediante la oración, el estudio y la predicación, según su condición de seglares.
Teniendo en cuenta los objetivos principales del
apostolado contemporáneo de la Iglesia, se dedicarán de modo especial, con auténtica
misericordia, a remediar las diversas formas de sufrimiento, a la defensa de la
libertad, de la justicia y de la paz.