Como dominicas abrazamos la misión de Jesús en nuestro propio tiempo y lugar. Profesión en la Orden de los predicadores es la manera por la cual respondemos a nuestro llamado bautismal de proclamar el Evangelio. En el Espíritu de los Apóstoles predicamos la palabra desde la profundidad de nuestra comunión con Dios y con los demás.
Deseamos encarnar esta palabra en nuestro mundo, esta palabra que contemplamos y celebramos con gozo, que estudiamos atentamente, que vivimos en comunidad. Predicación de la verdad con el sello de la misericordia.Verdad que contemplamos en la oración, y que proclamamos en el ministerio
La integración de estos elementos básicos del carisma dominicano es la obra de Dios, cuyo Espíritu nos centra a nosotras y cada aspecto de nuestras vidas en El Verbo-hecho- carne, Jesús.
A la luz de nuestro carisma nos hemos comprometido a seguir acompañando en la proclamación de la palabra a partir de estas direcciones; asumidas en nuestro Capítulo General en 1998.
En respuesta al Dios de Compasión nos comprometemos: a ser inclusivas en nuestras relaciones, a abrazar la rica diversidad de personas y a solidarizarnos con la personas marginadas.
Vida comunitaria
Desde sus inicios, nuestra congregación ha enfrentado circunstancias difíciles con las cualidades que la caracterizarían a lo largo de su historia: confiando en la presencia de Dios y su llamado en el presente, abandono del pasado a la misericordia de Dios en el futuro.
De una manera especial las tempranas opciones de la comunidad nos han enseñado fidelidad a la característica distintiva de todo el gobierno dominico: toma de decisiones en grupo.
El sentido de abandono que se difundió durante los primeros años, evocaba en la comunidad un profundo vínculo comunitario y un espíritu de compasión y hospitalidad que ha llegado a hacer una de nuestras características más evidentes dentro de nuestra comunidad. Y la opción de perdón y de confianza de repetidas veces escogidas por nuestras fundadoras, al enfrentar el dolor inexplicable, ha llegado a ser para la comunidad un modelo para responder a la aflicción permanente de la vida.
AREA PASTORAL
Fieles al espíritu de Santo Domingo vamos a donde quiera que seamos enviadas, para enfrentar las necesidades de la Iglesia y en el mundo. Así llegamos al Perú en 1965 específicamente para trabajar en la sierra central, la Oroya.
Actualmente tratamos de ser fieles al Espíritu al brindar nuestro servicio en :
* SALUD:
Buscando ser apoyo para los indigentes, administramos en centro de sanidad, promovemos pastoral de salud.
* EDUCACIÓN:
Formando agentes pastorales, acompañando a profesores de religión, charlas de formación humana y retiros, ayuda en discernimiento vocacional.
* EVANGELIZACIÓN:
Acompañando zonas rurales que tienen difícil acceso a servicios litúrgicos, pastoral carcelaria, catequesis.
* DERECHOS HUMANOS:
Apoyando iniciativas laicales, acompañando espiritualmente con charlas, etc.