MONSEÑOR RAMÓN ZUBIETA, O.P.

¿QUIEN FUE FUE MOSEÑOR ZUBIETA?

Nace en Arguedas, Navarra, ( Espña) en 1864. Ingresa a la Orden de los Dominicos en 1881. Misionero en Filipinas, misionero en la selva peruana. Muere el 21 de noviembre de 1921.

¿Que mensaje puede transmitir a los hombres a las espectativas del tercer milenio cuando el intrés actual se centra en los adelantos científicios y técnicos, en la defensa de los derechos humanos, la iguladad entra las razas o los movimientos reivindicativos femeninos?

Conociendo su vida y sus logros pronto se descubre que si bien el padre Ramón Zubieta fue un hombre de su tiempo, tuvo tal visión de futuro que hoy asombra por su modernidad y vale para dar respuesta a los cuestioanamientos apuntados.

Se aprovecha de los adelantos técnicos de la revolucuón industrial y los lleva el corazón de la selva amazónca. Dirige el tendido de líneas telefónicas y telegráficas, mejora de caminos, contruye puentes... y levanta mapas de territorios desconocidos.

Se convierte en inductor y muchas veces protagonista de cambios que sacan de las sombras a la amazonía peruana, selvática desconocida. Defiende los derechos de los nativos, estudia su idioma, inicia diccionarios, proyecta escuelas para escolarizar juntos a los hijos de los caucheros y hacendados y a los nacidios en las tribus del interior.

Valora el rol de la mujer, considerandola como la base de la sociedad y de la familia, y no cejará hasta llevar al corazón de su territorio religiosas misioneras que se encarguen de su educación. Será el primero que lo haga, sin impotarle críticas ni inconvenientes.

Sí, es cierto. Fue un explorador excepcional, y un científico ilustre, pero no hay que olvidar que el motor que guiaba estas empresas era su amor a Dios y a los hombres. Porque ante todo y sobre todo fue un gran misionero.

Su vida culmina con la fundación de las MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO. Desde el primer momento su generosidad no concibe que su acción se vea limitada por las fronteras de Vicariato y les da una proyección universal.

Su vida fue corta: moría a los 57 años y había pasado más de 30 como misionero de primera línea. Prefirió morir en la brecha, que retirarse un tiempo para recuperar la salud.

Al conocer su vida y su obra, no se sabe qué admirar más en él, pues la herocidad de sus hazañas se ve tal vez superada por el encanto de la bondad paternal que emanaba de su apasionado corazón, entregado sin reservas al servicio de Dios.

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MADRE ASCENSIÓN NICOL GOÑI, O.P.

ALGUNOS RASGOS DE SU VIDA...

Nace en Tafalla, Navarra ( España) en 1868. Ingresa en el Convento de clausura de las Dominicas de Huesca a los 17 años. A los 45 años de edad, misionera en la selva peruana. Muere el 24 de febrero de 1940.

F LORI...

FIorentina, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y en aquel mometo Florentina Nicol Goñi entró en la Iglesia católica bajo la protección, del santo del día. Algazara en la calle por el bautismo celebrado en la parroquia de Santa María de Tafalla, y descenso bullicio de la cominitiva por las calles en empinada y mal empedrada a cuesta. Muy cerca de la plaza Mayor el grupo se devidió, y 1as mujeres subieron al segundo piso de la madrina, con toda solemnidad, puso a la niña en brazos de su madre.

- ¿Floretina? ¡Sí! Verdaderamente que parece una flor.

Pero sus hemanas algo que decir:

-¡Mamá!, ¡mamá!¡Flori es más bonito!, ¡La llmaremos Flori!

Porque es el caso que Juan Nicol Zalduendo, y Águeda Goñi Vital ya tenía tres hijas: Concepción que había cumplido los diez años, Luisa que tenía cuatro y Marcelina tres. Y como había hecho con las mayores en cuanto la pequeña vio la luz del velón , o del candil. del 14 de marzo de 1868, decidieron bautizarla al día siguiente..Y como habían hecho (y no demos del sol porque había dado a las 11 de la noche), Juan Nicol, o mejor Mencho como todos le llamaban, no había subido al piso. Siguiendo la costumbre, se quedó recibiendo las felícitaciones y parabienes de los hombres en la tienda que ostentaba el pomposo título de "Alpargatería Nicol, aunque todos en el pueblo la conocían con el nombre más familiar de Casa Mencho". El establecimiento estaba muy bien situado en el Camino Real (actual calle de Severino Fernández), pues por él pasaban tanto los arrieros como sus recuas de mulos, los carros y tartanas que atravesaban el pueblo, como los Labradores que se derigían a los campos conduciendo sus yuntas de bueyes. Todos ellos eran los buenos parroquianos del bien surtido almacén de alpargartas, espatos, serones, aperos de garrafas y botas de vino...

La vida transcurió feliz en el hogar de los Nicol hasta noviembre de 1872, porque el mes de los muertos se llevó uno mas: el día 15 fallecía Agueda Goni. Tenía tan sólo treintaidos años y llevaba quince de casada.

-Tan joven todaía ycon cuatro hijas que deja...Y ahora ¿qué hará Juan?

Éstos eran los comentarios de los vecinos y éste era la triste realidad.

El lugar vacía de la madre no podía ser reemplazado, pero afortunadamente la hija mayor iba a cumplir los quince años: edad suficiente para poder atender la casa y cuidar de sus padre y de sus hermanas lo que en medio del dolor suponía aun alivio prar Juan.

Pero Concepción era joven y la ley de la vida se impuso. Un sargento isabelino de relucientes charreteras y sonoras espuelas, le hizo la corte. El pretendiente no agradaba al padre que carlista de corazón, pero el muchacho era bueno, su hija le quería y no tuvo más remedio que acceder a la boda.

Nuevos quebraderos de cabeza para el padre viudo por que los nueve años de Luisa eran.muy pocos para convertirla en ama de casa. Los amigos y las comadres le aconsejaron: Lo que necesitas es casarte. Tú sólo no puedes educar a tus hijas. Hazlo por ellas.

Y Mencho se decidió. Buscó una esposa que fuera madre de sus hijas y la encontró en María Palacios. Era viuda como él y desde el primer momento supo hacaerse querer de todos y llenar el vacío de la madre muerta. Según, declaran de todos los que la conocieron fue una santa mujer. Madre Ascensión dirá siempre de ella: No me hubiese querido mas mi propia madre.

En Tafalla todas las niñas iban a "las maestras, para aprender los conocimientos humanos a la catequesis de la parroquia para que el señor cura les enseñara los divinos. Aún no existía la amenaza de los deberes y podían

Jugar un ratito en la plaza hasta la hora del rosario familiar, bajo la mirada perdida, cargada de añoranzas, de los ancianos que tomaban el sol bajo los soportales. Flori apacible y dulce , era el centro del animado grupo, pues sabía proponer en cada momento el juego más devertido.

Un día de 1878 el correo trajo una carta para Juan. La firmaba su prima, Madre Martina Zalduendo, religiosa del convento de las Carmelitas Calzadas de "las Miguelas de Huesca. En ella la tía monja le ofrecía encagarse de completar la educación de sus sobrinas.

Luisa y Marcelina se alegraron con la idea.

No queía ser menos que las amigas que ya estaban internas en algún colegio de religiosas, como había impuesto la costumbre. Y Flori se quedó sola con sus padres añorando a las hermanas que escribía alegres desde el ineternado ostence. Al poco tiempo cumplió los diez años y recibió la primera comunión y al año siguiente en la casa hubo de nuevo lazos puntillas y baberos: había nacido Juan, el único hermano varón y el preferido de las hermanas.

Flori ya no jugaba en la plaza iba siendo mayor y no estaba bien que saltara y corriera como una chicuela. Sus padres comentaban: Flori no podía ser menos que sus hermanas . Debería sacrificarse y mandarle a un ineternado par completar su educación.

¿En las miguelas? No. No irá a las Miguelas las dos mayores ya no habiá vuelto a casa. En cuanto cumplieron los 15 años cambiaron el traje de colegiala por las tocas de carmelita sus padrea no se habían opuesto, pero tal vez temían que la tercera pudiera seguir el mismo camino.

COLEGIALA

En Huesca cerca de la Miguelas estaba, Santa Rosa colegio muy acreditado de la región ocupaba una regular extensión en uno de los extremos de la ciudad y estaba formado por un conjunto de edificios que se habían ido añadiendo por donación o compra. En términos actuales podría calificarse como complejo educativo pues el regimen separdo funcionaba cinco centros distintos: colegio de media pensión escuela normal de la Iglesia de la dependia una pequeña escuela gratuitta donde las normalistas realizaban las prácticas de enseñanza escuela Dominical para servientas y colegio ineternado que era el más numeroso . Tantas actividades eran atendidas por las religiosas dominicas que formaban el Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Raso fundado a comienzos del siglo XVIII. El 12 de diciembre de 1883, cuando Juan Nicol dejó a su hija pequeña en Huesca a Flori se le cayó encima aquel colegio tan feo" (las Obras de ampliación acaba de comenzar y la parte no sería inagurada hasta 1886). Tenía 15 años y encontraba por primera vez encerrada entre cuatro paredes, es cierto que las costumbres de hace siglo un eran muy distintas de las actuales, y que las jóvenes, estaban más sujetas dentro de la familia, pero... traspasar las puertas del internado era entrar en clausua. Era no volver a la casa hasta terminar los estudios , pues las vacaciones no existían. Era no vera su familia a través de las rejas del locutorio, como monjas y con las monjas. Era recibir sus obsequios por el torno y... para ella ¡era no volver a coger en brazos a Juanito!

Las colegialas vestían uniforme y Flori debió llevar un baúl repleto de vestidos y zapatos. En su casa, bien a comodada, podían dar ese capricho a la hija ausente. Y a ella le gustaba ir siempre impecable sin una arruga, ni una mancha, sin polvo en los zapatos y con los cabellos bien peinados y brillantes "Era vanidosilla', dirá Madre Ascensión recordando. aquellos años.

Pero junto a esto habrá un comportamiento inmejorable. Pronto se adaptó a la nueva vida. Era la alumna preferida de las profesoras y la compañera ideal de sus condiscìpulas. Flori aquí, lo mismo que en Tafalla, era el alma de las clases y de los recreos, porque tenía una inteligencia nada común, era bondadosa, alegre, responsable de su deber, dispuesta siempre a ofrecer su ayuda, con una sonsorisa. Tenía una personalidad que arrastaba por su alegría y sus dotes de mando que cuando rogaban en realidad exigía. Pero estas condiciones no manifestaban una vocación religiosa y las madres del colegio no pensaron nunca que siguiera el ejemplo de sus hermanas , a las que de vez en en cuando, acompañada por la demandadera del colegio, iba a visitar a su convento.

- ¿Quieres ser religiosa como nosotras Flori? -le preguntaban.

- No. Nunca lo he pensado era la contestación invariable.

Sin embago un día, cuando las alumnas charlaban en grupos en el patio a la salida de clase, al hilo de la conversación Flori dijo con todo empaque: Yo seré religiosa ¿Tú? -Todas rieron la ocurrencia y ella afirmó con soberbio desafío: Aunque no la creáis, ya veréis como seré religiosa.

Al cabo de dos años de internado,en febrero de 1885, sus padres fueron a recogerla. ¿Había llegado a sus oídos la categórica afirmación de su hija, o consideraban que podían dar por, terminados sus estudios? Ya tenía 17 años y sabía hacer primorosas labores y había adquirido unas nociones de cultura general màs que suficientes para el papel que le tocaría desempeñar en el pueblo al convertirse en madre de familia. Pues, si bien es cierto que en Santa Rosa funcionaba la Ecuela Normal, Flori no se graduó como maestra. Entonces el título académico era un lujo que pocas adquirían.

SOR ASCENSION DEL SAGRADO CORAZON

Poco tiempo estuvo en casa. Un día del mes de octubre de 1885 fue el elegido para que su padre volviera a acompañarla como en la ocasión anterior cuando ingresó como colegiala. Primero irían a despedirse de las hermanas carmelitas, y Juan vería reunidas por última vez a las tres hijas que Dios había escogido. Lentamente se encaminaron después a Santa Rosa por el trasmuro bordeando la muralla, acompañados más por el silencio que por las palabras. Últimas recomendaciones triviales para los que quedaron en casa, comentarios intrascendentes en un deseo de hacer fáciles

Estos momentos que les oprimian. Luego el último abrazo apretado, con lágrimas que pugaban Por salir y sonrisas que no llegaban a cuajar, y la Puerta de la clausura se cerró, separando al padre de la hija.

Dios se valió de mi amor propio decía después con grcia para darme el inestimado don de la vocación religisa, para darme la verdadera felicidad, de tal forma que no hubo un día triste para mí desde que me consagré a Jesucristo.

Dios la esperaba dentro de la clausura y a Él se entregó con toda la ilusión diecisiete años, toda la genoerosidad de su juvetud, con todo el empeño de su carácter fuerte y tenaz, y con todo el ardor de su corazón apasionado. Días después, el 22 de octubre, Flori vistó el hábito blanco de la Orden Dominicana pués, cuando las aspirantes había estado internadas en el colegio y las habían podido conocer su carácter, y aptitudes, se les dispensaba fácilmente del tiempo de postulantado. El noviciado fue para ella un período de gran fervor sensible, sentimiento que más adelante.Se repetirá contadas ocasiones:

Que hermosos los pensamientos de entonces. Creo que en aquella época mi alma probó qué cosa sea el fervor ¡Cuánto gocé en el noviciado, sentía el deseo de difundir la felicidad en todos los que se me acercaban y más en particular en mis hermanas. Todo me parecía poco para lo que deseaba hacer y sufrir.

A las 5,30 se reunía la comunidad en el coro para comenzar una larga oración . Durante el día las religiosas trabajaban en los distintos colegios y probable que ella diera clase sin dejar, el estudio. Al caer la noche la jornada terminaba con una larga y reposada oración.

Y así un día tras otro, en una sucesión monótona de rezos y actividades, Flori se aplicó generosamente a cumplir su nueva vida de observancia, con la misma facilidad que antes se había adptado, a la vida de colegiala.

Un año se jugaba entonces tiempo suficiente para probar su vocación. El día 7 de noviembre de 1886, la capilla lució sus mejores ornamentos, había flores y luces como en las grandes solemnidades, y las notas del órgano y las voces atipladas tras la celosías del coro alto entonaron sus motetes más barrocos.

Yo, sor Ascensión del SagradoCorazón, hago por siempre votos de Pobreza, castidad y Obediencia....

Nos hubiera gustado escribir desde aquel momento Flori había pasado a la historia. Eso era lo que ella hubiera deseado, empezar una una vida hasta en el nombre, pero "los santos no nacen, se hacen ", y sor Ascensión, para llegar a la pefección que Dios le exigìa antes reprimir la Flori "vanidosilla" y excesivamente afectiva. Esto no lo conseguirá en un instante por mucho que lo deseara y mucha voluntad que tuviera. Flori no murió cuando sor Ascensión pronunció sus votos. La lucha sorda que había empezado en su interior, al entrar un año antes en el noviciado, comenzaba una nueva fase en la clase de labor de la Media Pensión, a las órdenes de otra religiosa sor Ascensión empezó a enseñar y dirigir todos los bordados, mallas y bolillos. Las niñas se aficionaron en seguida a su nueva maestra. Admiraban sus manos gordezuelas, de graciosos hoyuelos, que sabían hacer tan primorosas labores, y sus ojos grandes y negros habitualmente bajos. La querían y, a pesar de su juventud, la respetaban.

Por la tarde, cuando las externas habían regresado a su casa,, y las monjas habían terminado sus rezos sor Ascensión continuaba la segunda y atrayente parte de su apostolado. Pasaba al internado para vigilar estudios y recreos y atender el dormitorio de las mayores.

Las internas examinaron curiosas a su nueva vigilante, que algunas ya conocían por haber sido compañeras de internado. Todas que observaban bien el silencio, y que en la capilla permanecía con gran recogimiento. Que era observante y ejemplar y que al llegar, la hora del recreo, segía siendo alegre y simpática; con ella podía. hablar de todos sus pequeños poblemas, sin que se asustara ni les acusase a la Madre Directora. Si Flori se impuso ente sus compañeras, mucho más éxito tendrá sor Ascensión.

Los años no pasaron en balde. Su vida tranquila y metòdica de profesora del colegio . continuó sin más cambios que haber tocado la clase de labor por la que hoy llamaríamos de cultura general, pero los impulsos de su juventud habían dejado paso a una actitud reposada y flexiva y a una serenidad a toda prueba. No había desminuido que las niñas habían sentido hacia ella, porque la seguían encontrado siempre dispuesta a recoger sus confidencias y a ayudarles en sus poblemas.

Pero su vida interior, aspiraba a más, quería darse a Dios en una entrega , más completa, alcanzar la unión rapidamente por la contemplación y el sacrificio, y por dos veces intentó pasar a la austera Segunda Orden Dominicana . Al enterarse que el Convento de Benabarra primero, y el ded Jumilla despuès, solicitaban religiosas ella no dudó en ofrecerse, pero Dios no quería eso de ella. La guardaba para otras empreses y el Consejo Coneventual oscense no ceceptó su peticion. La cosa no pasó de ahí: de ser un deseo manifestado, porque ante todo Sor Ascensión era obediente, sabiendo que si obedecía a las superiores cumplía la voluntad de Dios.

MADRE ASCENSIÓN

En 1907, cuando se acercaba los 40 años, fue directora de la Media Pensión. El nuevo cambio le cambio el tratamiento: desde entonces se llamaría Madre Ascención.

Ya no daba clase pero no dejó la preparación de las pequeñas para hacer la primera comunión y cuando sonaba la campana de salida y todas las niñas se reunían en el oratorio delante , de la imagen de la inmaculada que todavía sigue recibiendo los homenajes y el cariño de las, alumnas de"Santa Rosa ", Madre Ascensíón en su papel de directora, arrodillada en el último banco dirigía el rezo del rosario y la explicación del Evangelio, el comentario opurtuno a las faltas que había observado, los avisos necesarios, el detalle informativo .... su trabajo semanal se completaba el domingo en la Escuela Dominical para Sirvientas, dando catequesis y dirigiendo al grupo de las antiguas alumanas que dedicaba unas horas a enseñar cultura general y corte y confección a un grupo de muchachas de servicio doméstico.

Todos los veranos la comunidad hacía ejercicios espirituales. En uno de ellos Dios le inspiró al pade director una frase que fue una revelación para ella sufra mi corazón y sea Dios glorificado .

Desde ese momento, cuántas veces su boca y pluma la repitirán para animarse ella misma, y para a los demás a la virtud del sacrificio. Mortificaciones corporales, las humillaciones impuestas o solicitadas, sufrimientos en su vida religiosa o penas familiares . Muerte de sus padres y de sus hermanas, boda desgraciada de su hermano Juan... todo era recibido con un fiat a la voluntad adorable de Dios ; junto con él sufra mi corazón y sea Dios glorificado que resumía sus ansias de inmolación por la gloria de Dios.

Cuando llegó el año 1912, de tanta trascendencia para el convento de Santa Rosa, Madre Ascensión destacaba entre las religiosas por su espíritu de mortificacióm y piedad contagiosa y sobretodo por su exquisita caridad fraterna. Una hermana le habìa dedicado unos versos, que han sido considerados siempre como su norma de vida IDEAL, que no es tan sencilla como parece, porque su cumplimiento supone una vida constantentemente desacrificada en un olvido continuo de sí misma por el amor lo que la rodeaban.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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