Contemplando con cariño nuestro pasado, nos remontamos hasta nuestros orígenes.
Somos continuadoras de nuestro carisma misionero, que brota y germina bajo la intuición profética de dos grandes figuras: Monseñor Ramón Zubieta y Madre Ascensión Nicol. Dos personalidades de recio temple, de convicciones profundas y generosidad sin límites, cuando se trata de trabajar por la causa de Cristo y por los hermanos más necesitados. Dos pioneros del amor.
Inspirados por Dios saben descubrir en las regiones de la selva peruana un campo inmenso, necesitado de promoción humana; y unos hermanos pobres, hijos predilectos de Dios, a quienes hay que acompañar.
Una razon sencilla.. había alquien que nos necesitaba y allí estaban las misioneras.
La empresa no era fácil, era casi un proyecto de locura, como dirán algunos.
Ninguna mujer blanca había penetrado en esas regiones. Tendrían que internarse en la selva, saltar barrancos y atravesar torrentes...
Dificultades sin número; pero dentro muy dentro, una gran ilusión, una decisión muy clara y fuente; y sobre todo un gran amor, pues como repetía Madre Ascensión "Solamente se hace bien a las almas en la medida que se las ama".
Un alto en el camino y un lugar para quedarse entre los pobres: Maldonado. Un pequeño poblado escondido entre la exuberante vegetación de la selva, con sus chozas de paja abiertas de par en par, para contrarrestar el intenso calor.
En esta realidad comienzan su trabajo las primeras misioneras, compartiendo su vida con los pobres y haciéndose solidarias de sus múltiples necesidades. Su labor social y educadora va dirigida especialmente a la formación de la mujer, que, en esas regiones, estaba doblemente marginada, por ser indígena y ser mujer.
Nuestros padres fundadores se ven obligados a dar un cauce más amplio a sus ideales misioneros y así, sobrepasando los límites del vicariato de Puerto Maldonado, se abren a otros lugares y países.
Corría el año 1918. Un Grupo de 10 hermanas, asumiendo el riesgo con valentía, dan el paso para iniciar un nuevo proyecto de vida religiosa misionera. Así nace la Congregación con su carisma propio: "EVANGELIZAR A LOS POBRES."
"Animo, no desmayen...
grande es la misión que tienen"
Decía: Mons. Ramón Zubieta