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UN RECHAZADO SOCIAL

 

Entrevista realizada por Gloria Eugenia Piedrahíta T.

 

Dante ha sido diagnosticado como portador del VIH positivo hace poco más de tres años. La fundación Marcos, lo acoge.

 

Mi cita era a las 6p.m. Mi entrevistado se preparaba tomando una ducha. Era indudable que los quince minutos que me separaban de él, debía aprovecharlos para ubicarme y ubicarlo en su lugar de habitación.

 

Una casa, que en sus paredes deja ver el paso de los años y en su pintura es el reflejo del ánimo roto de muchos de los seres que la habitan, sirve de hogar a Dante Figueroa pero es en realidad uno de los tantos albergues en los que se oculta el Sida para que la sociedad duerma tranquila.

 

Sociólogos, sacerdotes y trabajadores sociales o en general, gente con mentalidad altruista funda estos hogares   que en el país ya son bastantes -estaba diciendo Martha Magdalena directora de esta ONG, cuando irrumpe en la sala un hombre más bien joven, sereno, sencillo en su vestir, e impecablemente limpio. Entre risas, una risa nerviosa que no alcanza a borrar de su rostro la huella del sufrimiento, describe con entusiasmo la obra, como el fruto de la mirada filantrópica del ‘licenciado Pacho’

 

 En una sala pequeña, en ambiente de familia, Dante toma posesión del escritorio, el teléfono no se calla un instante pero él, parece no oírlo y con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús como testigo, dice como resumiendo toda su historia o como si quisiera responder por adelantado a mi interés: "Fui diagnosticado hace dos años y medio..."

 

 Frente a frente y mirándonos a los ojos con la actitud de los viejos conocidos, mientras se suman los minutos, Dante revive aspectos que lo han marcado en la vida.

 

Vamos a los comienzos Dante, ¿Dónde nace usted, dónde crece?

 Yo nací en un caserío de Andahuaylas el 12 de enero de 1972, y allí me crié al lado de mi mamá aunque tengo que decirle que fue una infancia muy accidentada pues, mi papá nos abandonó cuando yo tenía cuatro años y ese recuerdo todavía pesa sobre mí.

 

¿Por qué la ausencia del padre lo ha marcado tanto?

El nos dejó sin importarle nuestro futuro. De Andahuaylas nos fuimos a Apurimac sin conocer a nadie, porque precisamente el día que llegamos se mudó la hermana de mi madre y en su casa vacía, en el suelo, dormimos los seis esa noche. Al día siguiente, al levantarnos el desayuno fue sólo una aromática con una galleta para cada uno y así hubieran seguido las cosas si no llega el otro señor con quien mi mamá se veía.

 

¿Con la llegada de ese señor, cambian las cosas?

De la situación en que estábamos, sí. Tomamos una casa en arriendo y comenzamos a tratar de formar un hogar normal. Comencé a estudiar y a hacer de pronto mi propia vida porque si bien es cierto que mi mamá tenía derecho a rehacer su vida, también es cierto que tenía obligación con nosotros pero desgraciadamente, mi madre descuidó esa parte. No la culpo, es mi mamá y la amo; pero mirando el hecho ahora, sí me doy cuenta de su descuido en la relación madre-hijos. Se dedicó más a su pareja que a nosotros.

 

Ustedes son nueve. ¿Sus hermanos mayores, alguna vez le sirvieron de apoyo?

Nada, para nada. Éramos sólo unos chicos. Estábamos todos bastante jóvenes. El mayor tenía quince años, el segundo trece y yo once, ¿los otros? de ahí para abajo. Vivimos juntos sólo  unos meses porque mi padrastro que era muy duro con nosotros, un día nos corrió de su lado alegando que no tenía obligación, que no éramos nada suyo.

 

¿Qué hizo entonces?

Una señora caritativa me acogió y me ofreció  darme estudio. Me fui entonces a Chimbote y allí terminé la primaria y el bachillerato. Al finalizar, sucedió igual que con mi padrastro... Un día la señora se cansó de mí y me pidió que me fuera.

 

Mientras tanto, ¿dónde estaban sus hermanos?

Mis hermanas estaban con una tía y mi hermano mayor que siempre fue la oveja descarriada de la familia, pasó unos años con mi mamá, otros con la tía, algunos en la cárcel y finalmente, se largó con una mujer mayor que él para que lo sostuviera.

 

¿Volvió usted a empacar maletas?

Sí y me fui a Iquitos, no conocía a nadie –se lleva las manos a la cara y sonríe nerviosamente- Allí busqué apoyo y lo encontré en un grupo de jóvenes. Creí encontrar lo que me hacía falta, lo que había perdido, el hogar querido, mis hermanos...

 

¿Se consideraba un joven de costumbres sanas?

A pesar de la vida que me había tocado y aún en medio de las oportunidades, yo nunca accedí a las drogas. Me presenté a la universidad - muy costosa por cierto - pero como mi ilusión era estudiar, me presenté sin tener plata y es entonces cuando aparece una mujer en mi vida y con ella cambia mi situación económica y a todo nivel puesto que nos enamoramos y nos casamos

 

¿Es ella el gran amor de su vida? ¿Cómo se llama?

(Se sonríe y su hablar se torna lento, como si escogiera cada palabra...) De pronto... dice: Sí. Se llama Cecilia Angarita, ¡una estupenda maestra!

 

¿Terminó la carrera, qué estudió?

Hice un año en una universidad.   Luego, como pareja nos fuimos a  Lima y continué estudiando en una universidad de allí, solamente  porque era más económica y claro, para mí, mejor, y ahí terminé Ingeniería Mecánica. 

 

¿Qué pasó después?

Vinieron los hijos y... hasta el momento de mi separación, yo no tenía claro lo de mi identidad sexual. Fueron muchos años de lucha para que mi homosexualismo no saliera a flote. Al final, esa fue la causa de la separación.

 

¿Le reveló su secreto o ella lo descubrió?

Ella me descubrió. Fue espantoso... Volvimos a Iquitos y ella quedó organizada de nuevo en casa de sus padres con los niños.

 

 

¿Cuántos años tienen sus hijos y cómo se llaman?

 Jaime Alberto tiene 10 años y Mauricio tiene ocho. Desde que fui diagnosticado, no sé de ellos. Ambos ignoran mi enfermedad. –se cubre nuevamente la cara con las manos y continúa- Son chicos muy despiertos, con mucho talento, nadie les gana como jugadores de fútbol, en el uso de los computadores son unos ases pero, no olvide que la mamá es maestra.

 

¿Tiene alguna comunicación con sus otros familiares?

Ninguna. Mi mamá, mi padrastro, mis tíos  y mis hermanos saben que estoy enfermo, saben dónde estoy pero... como si no supieran.

 

Usted rompe con su esposa ¿elige entonces pareja?

Conocí un compañero sexual, un muchacho más joven que yo al que le llamaba la atención mi soledad y decidimos vivir juntos. Con él estuve varios años y llevábamos una vida de pareja aparentemente normal.

Por cosas de la vida,  mi amigo murió violentamente    –hace una pausa, da un suspiro y con una risita a la que acude en momentos de mayor intensidad en el recuerdo, continúa diciendo- Entonces, nuevamente me quedé solo, sin compañía, sin hogar...

 

 ¿Qué pasó después?

 Conocí entonces, otro compañero sexual con el que sólo estuve unos tres meses. Fue una relación corta, me ilusioné mucho, de pronto hasta me enamoré, pero de la noche a la mañana despareció... Me sentí nuevamente solo y muy necesitado de cariño. Comencé a salir, a "rumbiar", a ver amigos...

 

Un día cualquiera, cuando menos lo esperaba apareció el joven que me había abandonado, con mucha pena  y entre lágrimas confesó que estaba diagnosticado... Imagine cual sería mi sorpresa.

 

 ¿Por eso desapareció?

 Sí. Y esa fue la pregunta que me hice por mucho tiempo.   Comencé a asociar dichos y hechos y fue así como comenzó mi tragedia. Quería morirme, quería matarme, hacer cualquier cosa, menos seguir viviendo...

 

 Yo no esperaba que me tocara a mí, sin embargo me asaltaba la duda, la incertidumbre era enorme. Yo estuve con él, yo tuve relaciones sexuales con él sin ninguna protección, sin ninguna precaución. Obviamente yo también tenía que estar infectado.

 

La emoción hace más difícil el momento... hay un silencio que termina de comunicar lo que la palabra no alcanza... 

 

Retornemos Dante. Usted mentalmente...

Mentalmente yo sabía que debía estar infectado aunque todavía no tenía un diagnóstico.

 

Sin embargo, me resistía a aceptar que eso pudiera ocurrirme a mí. Comencé a sentirme mal, me sentía realmente enfermo, tenía diarreas continuas...Al quinto día de haber  encontrado a mi amigo, supe por examen médico que yo era un VIH positivo. Sentí un miedo espantoso, perdí todas mis ilusiones, mis esperanzas, el ánimo de seguir viviendo, las ganas de luchar...

 

 ¿Por el diagnóstico pierde el trabajo o usted renuncia a él?

Perder el trabajo fue el comienzo de una cadena de sinsabores. Comencé un proceso terrible: no comía, no dormía, pasaba todo el día llorando. En una situación como la mía, nadie quiere mirarte y hay quienes se apartan de ti -como debieron hacerlo en otro tiempo con la lepra- es lo más doloroso de todo porque nosotros  necesitamos amar y que nos amen"

 

Usted ha tenido experiencia bisexual y homosexual y está infectado de Sida, ¿Qué opción en este campo haría hoy?

 Mi homosexualidad sin lugar a dudas. Ese es mi comportamiento y yo tengo muy claro que este tipo de relación, me ha dado mayor satisfacción, mayor realización.

 

¿Tiene hoy, -aún sabiendo que está enfermo-, relaciones sexuales?

-Se ríe con una mezcla de malicia y pesadumbre y dice: Nosotros somos un grupo de mujeres y de hombres que aún sentimos, queremos y necesitamos amar y que nos amen.

 

¿Pero, encuentra con quién expresarse sexualmente y le está permitido?

Si los dos que queremos relacionarnos sabemos de antemano que estamos enfermos, no hay ningún problema, es cuestión de sentimientos.

 

¿Experimenta rechazo de la gente por ser VIH positivo?

Siempre lo he experimentado. Es muy duro, es la parte más dolorosa de la enfermedad. Si retorno al pasado, mi vida y mi historia, han sido un continuo rechazo: primero el de mi padrastro, luego, en cierta forma, el rechazo de mi madre, de la buena señora,  el de mi esposa, el de mi compañero y ahora por mi enfermedad, el rechazo social.

 

Cuando usted habla con otros y para otros, ¿les hace un llamado a la protección o a la fidelidad?

Hablar de fidelidad frente a la problemática del Sida o de las ETS, es tenaz... porque usted no conoce el pasado sexual de su pareja. Es muy difícil hablar de fidelidad sobre todo en sociedades como la nuestra, porque las parejas establecen sus relaciones en bases falsas, no se conocen, no se dicen la verdad...

 

Así que yo le digo a la gente que se puede tener sexo de muchas formas sin llegar al riesgo de la penetración, que hagan conciencia que el Sida, es un problema de nosotros, no de otros, es decir, que lo tenemos cerca, hay millones de peruanos, de latinoamericanos portadores activos o pasivos, el condón es una forma de protección tanto del virus como de las ETS pero no lo es todo.

 

¿Cómo resumiría su vida?

A pesar de los tropiezos, de los múltiples dolores físicos y morales, me considero aún con fuerzas para descubrirle sentido a la vida. Desde mi ángulo de homosexual y portador del VIH positivo, veo aún, linda la vida y sigo creyendo en las personas, en el bien que hay por hacer...

 

Termino la entrevista, no puedo negarlo, emocionada y concluyo que...

  

Definitivamente,

 

 

ENTRE PENSAMIENTOS Y SUGERENCIAS

¿A QUÉ O A QUIÉN SE PARECE USTED?

La imagen que tiene de usted mismo, no es heredada o genéticamente transmitida. Es aprendida. El cerebro humano cuenta con un sistema de información que permite almacenar un número prácticamente infinito de datos. Es así como se forman las creencias o teorías .

Los seres humanos en un buen porcentaje somos muy conservadores, nos resistimos al cambio, buscamos más confirmar nuestras creencias y esquemas que cuestionarlos.

Nos resistimos a abrir nuestra mentalidad, a modernizar nuestra manera de ver el mundo, de interpretar la realidad, de vernos a nosotros mismos.

En resumen: lo que pensamos de nosotros mismos es aprendido, es un auto-esquema positivo o negativo pero prefijado. Si hemos aprendido que la belleza y el triunfo son los parámetros con los que seremos medidos, una apreciación, una imagen negativa, un aparente fracaso, nos paraliza, nos destruye.

Deténgase un momento y respóndase:

  • ¿Qué piensa de usted mismo? Su respuesta le dará el nivel de auto-concepto
  • ¿Qué tanto le gusta su imagen, sus actitudes, sus aptitudes...? Su respuesta es su nivel de autoestima
  • ¿Qué tanta confianza tiene en usted mismo? Y conocerá sus capacidades, talentos, competencias, su auto-rendimiento, su eficacia, su eficiencia, su autovaloración.

Tenemos que empezar a querernos sabiendo que todo tiene una medida.

Conocemos personas u objetos, el significado de palabras, situaciones, actividades sociales... El conocimiento que tenemos del mundo nos permite una mejor y más consciente ubicación en él, participar o replegarnos.

 

 

 

 

 

 

 

LA PALABRA, UN ARMA DE DOBLE FILO

En esta construcción diaria y conjunta de la persona y la sociedad, un elemento que hoy no contribuye mucho a la construcción de una cultura de paz, de convivencia es el lenguaje.

A través del lenguaje revelamos lo que somos, la cultura adquirida, las aspiraciones e ideales que nos animan pero sobre todo, lo que el otro representa para nosotros.

Preguntémonos sinceramente: ¿Utilizamos el mismo lenguaje para tratar a todas las personas? No. Y no nos engañemos, diciéndonos que no se puede tratar igual al amigo que a quien no lo es o, al gerente de la empresa que al compañero de trabajo. No, no me refiero a la intimidad en las relaciones, me refiero a la calidad y calidez de nuestras palabras, a la vida que queremos gestar al pronunciarlas, a la acogida, al reconocimiento que hacemos del otro como persona, al mandato de Jesús de ver en todo hombre y mujer a un hermano y hermana.

Si las expresiones corrientes de muchas personas son las apropiadas ¿Por qué no se usan en los medios de comunicación? ¿Por qué no se usan en las relaciones internacionales? ¿Por qué desaparecen en determinados momentos y frente a determinadas personas?

A través de las palabras manipulamos, cosificamos, ofendemos, minimizamos y ridiculizamos muchas veces al otro. Una sola palabra, abre o cierra puertas, lanza al vuelo o recorta alas, crea vida o mata.

El reto para los latinoamericanos (hombres y mujeres) que quieren ser ciudadanos del mundo es la construcción de una sociedad civil. ¿Nuestro vocabulario, el lenguaje que usamos en el trato cotidiano contribuye al logro de esa civilidad? ¿Es vía segura para la paz?

LA GRATITUD ES LA MEMORIA DEL CORAZÓN

“La gratitud es la memoria del corazón” lo dijo alguien que olvidó que también el corazón de muchas personas sufre alzheimer, amnesia.

Encontramos con frecuencia muchas personas que creen que todo se les debe, que lo merecen todo y por eso casi nunca o nunca dicen, GRACIAS.

La gratitud es el reconocimiento de lo que el otro es y puede hacer, es interdependencia, es nexo fraterno, da calidad a las relaciones humanas, es una vía a la fraternidad...

La actitud 'normal ante el regalo es de agradecimiento. Si comprendiéramos que la persona es un regalo, que cada uno puede ser un regalo para el otro y que cada regalo es diferente (independiente de la envoltura y de los adornos o accesorios) y aceptáramos esos regalos con corazón y mente abierta y desprevenida, no sería necesario negociar la paz que por cierto es otro regalo, es una herencia, es un derecho y como tal, no es negociable: " Mi paz les dejo, mi paz les doy" escucharon decir a Jesús, el profeta de Nazareth.

 
Evangelio