NACE NUESTRA CONGREGACIÓN

En 1842, la Madre Gerine establece la primera comunidad religiosa en Tolosa, compartiendo, con cinco hermanas, al servicio de la oración y el cuidado a los enfermos. Otras seguirán muy rápidamente.

Su encuentro con el Padre Lacordaire, Restaurador de la Orden Dominica en Francia, le permite hacer de la experiencia espiritual de Santo Domingo la inspiración fundante de sus comunidades: es esta inspiración la que va a orientar y cuestionar su servicio a los pobres.

Sus hermanas se reconocen como ella:

*Enviadas a los lugares del mundo y de la historia marcados por el falso conocimiento, el disfraz, el rechazo del Dios de Jesucristo.

* Enraizadas en la Palabra que salva.

Desde ahí, en comunidad y en Congregación, Madre Gerine y sus hermanas nacerán a la misericordia, buscando reconocerla y manifestarla.

Más allá del servicio a los pobres y enfermos, es la Pasión por la Gloria de Dios y la Salvación de todos los hombres que se vuelve el verdadero bien común de la comunidad y la hará «buena nueva» a través de sus gestos y palabras. En agosto de 1852, la Madre Gerine llega a Albi- Francia.

Es la fecha reconocida de la fundación de la Congregación de las Dominicas de Santa Catalina de Siena, al menos en el corazón de su fundadora. El reconocimiento oficial vendrá en 1875.

En este lapso de tiempo, Madre Gerine, elegida Superiora General vitalicia, impulsa:

LA MADRE GERINE solía repetir esta frase. En ella, se expresa su experiencia más honda de un Dios que quiere salvar a todos los hombres. Sólo la seguridad de esta pasión puede dar cuenta de su vida como de su obra tan fuertemente marcadas por:

* una audacia fuera de lo común manifestada en sus fundaciones, sus viajes, los encuentros con altos responsables civiles y religiosos (se encuentra con el Papa XI), su fe en el valor del grano de mostaza echado en tierra.

* una gran creatividad, fruto de la aceptación de su nada y de su atención a los gritos de su tiempo. Movida por la compasión por todos los que sufren en el cuerpo y en la mente, la Madre Gerine encarna su creatividad en obras de formación, educación, promoción y atención a los enfermos.

*La acogida de la Cruz como acto incondicional de fe en Jesucristo Servidor del Amor que salva.

   En esta dinámica, la Madre Gerine nos precede e invita, como mujeres dominicas, a dejarnos herir por este mismo amor, a creer en esta Misericordia y anunciar en nuestro quehacer cotidiano la salvación a todas las mujeres y hombres de nuestro tiempo.

Vida de Santa Catalina de Siena (Protectora)

Vida de Nuestra Fundador

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