Dominicas misioneras adoratrices

 

El origen de nuestra Congregación se encuentra una mujer que, movida por el Espíritu Santo, se dejó quemar por el fuego de la Palabra de Dios y de la Eucaristía. Esta mujer se llama Madre Juliana del Rosario.

Madre Juliana del Rosario nació en Canadá, en la ciudad de Quebec, el 23 de mayo de 1911. A los 12 años, al meditar el evangelio de la Samaritana delante del Santísimo, comprendió que Jesús en su Eucaristía es el don de Dios y que estamos llamados a adorar por él al Padre. A los 29, descubrió a santo Domingo. Comulgaba profundamente con su amor a la Verdad y su ardor apostólico. A los 31 años, el Jueves Santo, experimentó el inmenso amor con que Jesús se dio en la Última Cena y sigue dándose con aquel mismo amor en cada Eucaristía para unir nuestras vidas a la suya. Al encontrarse con el Canónigo Cyrille Labrecque pudo discernir que el Señor la llamaba a fundar una Congregación de Dominicas consagrndas al Corazón Eucarístico de Jesús ya su misión de dar al Padre adoradores en espíritu y en verdad. Por eso, el 30 de abril de 1945, fundó las Dominicas Misioneras Adoratrices.

Madre Juliana del Rosario falleció el 16 de enero de 1995. El 12 de noviembre de 2004 ha sido introducida la causa de su beatificación y canonización.

Nuestra misión eucarística, la cumplimos desde los cuatro fundamentos de toda vida dominicana:

a) La comunión fraterna. Nuestro proyecto de vida se edifica sobre nuestro «ser-juntas» en Cristo, en su Corazón Eucarístico. Es ante todo por nuestra vida comunitaria, llevada en el don alegre de nosotras mismas, que anunciamos el poder de transformación y reconciliación de la Palabra de Dios y del amor con que Jesús se da en la Eucaristía.

b) La oración. La celebración de la liturgia, especialmente de la Eucaristía, es el centro dinámico de nuestra vida cotidiana. En el Corazón de Cristo, nos ofrecemos al Padre en sacrificio de adoración y acción de gracias llevando en nuestra oración nuestros hermanos y hermanas del mundo con sus alegrías, penas, trabajos y esperanzas. Por la oración personal y la adoración delante del Santísimo, dejamos a Cristo prolongar su liturgia en nuestros corazones para que nos transforme «en evangelios vivos y eucaristías vivas».

c) El estudio. A lo largo de nuestra vida, nos formamos a la meditación y el estudio de la Palabra de Dios para contemplar el misterio de la salvación, vivir de él y darle a conocer a quienes buscan el sentido de su vida.

d) La misión. Nuestra misión consiste especialmente en dar a conocer al Corazón de Cristo que se entrega por amor en la Eucaristía y llevar a nuestros hermanos y hermanas a vivir con profundidad su bautismo haciendo de la Eucaristía el centro de su vida para que lleguen a ser adoradores en espíritu y en verdad. Esa misión se cumple por la predicación, la catequesis, la enseñanza de la teología, la animación de grupos de jóvenes o adultos que caminan en la fe así como por obras de promoción social. Teniendo, como santo Domingo una profunda devoción a nuestra Madre, la Virgen María; queremos también darla a conocer y amar junto con su Hijo, difundiendo el Rosario.

Actualmente, realizamos nuestra misión en Canadá, Quebec y Saint- Paul, en Haití y el Perú. Abrazando al mundo entero, nuestro impulso misionero nos empuja a ir a donde el Señor nos quiere. También hay laicos y sacerdotes que comparten nuestra espiritualidad y misión; se relacionan con nosotras por medio de grupos de pertenencia.

Estamos en el Perú desde 1962. Las primeras hermanas llegaron a Comas, distrito de la ciudad de Lima. Desde el inicio hemos trabajado en la pastoral parroquial, el servicio social y la educación con la fundación de once Jardines de Infancia en distintos sectores de la parroquia El Señor de los Milagros y, luego, con la fundación del Colegio La fe de María. Se hizo también la consagración de varios hogares al Corazón Eucarístico de Jesús.

Actualmente seguimos en el Colegio La fe de María, la catequesis y la pastoral parroquial. Además todos los días acogemos en nuestra capilla a las personas que quieren participar con nosotras en la adoración al Santísimo. El Cenáculo Juvenil ofrece también a los jóvenes tiempos de profundización de su fe, de celebración eucarística y adoración, y el grupo de Los Misioneros del Corazón Eucarístico reúne a jóvenes adultos que quieren vivir nuestra espiritualidad. Ubicada en nuestra casa de Comas, la Biblioteca Santo Domingo de Guzmán acoge unos jóvenes para que puedan encontrar un espacio adecuado para el estudio y consultar los libros que necesitan para sus tareas.

Desde el 8 de enero del presente año, estamos también en Chaclacayo. La vocación principal de esta nueva casa es la formación de las jóvenes llamadas a compartir nuestro proyecto de vida. Dentro de poco empezaremos la construcción de una pequeña capilla abierta al público en ciertos momentos del día y de la semana para que la gente pueda vivir con nosotras tiempos de adoración y de celebración litúrgica. Al descubrir poco a poco las necesidades de este sector, especialmente de los jóvenes, la comunidad de Chaclacayo quiere ofrecer actividades que puedan ayudar a la gente a experimentar más la fuerza renovadora de la Palabra de Dios y de la Eucaristía en su vida.

 

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